MEMORIA ACTIVA


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Discurso de Memoria Activa – 2013

by mactiva with No hay comentarios

Hay quienes nos quieren hacer creer que las causas  judiciales que rodean el atentado a la AMIA ya no existen, ya se cayeron. Que ya se obtuvieron las únicas respuestas posibles.

Y, sin embargo, cuanto más quiere saber uno, menos pareciera haber del otro lado. Las preguntas siguen, y mientras sigan podemos seguir hablando de nuevos atentados a la justicia. Preguntas como “qué pasó en este lugar el 18 de julio de 1994” o “por qué sucedió” son imposibles de responder incluso a 19 años del atentado, y esto no es algo que deba tomarse como natural.

Tristemente, en Argentina nos acostumbramos a aceptar interrogantes como éstos sin respuestas: nos acostumbramos a vivir en la injusticia. Las preguntas sin responder a 19 años del asesinato de 85 personas forman un laberinto de difícil salida. Son el resultado de la acción deliberada de muchas personas con intereses específicos en que no sepamos nunca lo que sucedió. Parte de estos responsables no viven a miles de kilómetros de distancia: viven en el territorio argentino, disfrutan de la libertad e impunidad que nuestro país les garantiza.

Debimos informarnos sobre lo que sucedió mientras crecíamos, demasiado jóvenes e inocentes como para saber lo que estaban haciendo con la causa AMIA. Supimos de una verdadera cadena de mentiras que involucró a múltiples partes, que destruyeron evidencia, inventaron testimonios, ocultaron piezas de la investigación, compraron acusaciones falsas, desviaron intencionalmente la investigación y apoyaron a quienes la desviaban.

¿Se preguntaron alguna vez los hombres y mujeres que formaron los engranajes de esta cadena de impunidad, sobre las consecuencias de sus acciones corruptas? ¿Se preguntaron alguna vez sobre el daño que estaban causando a los familiares, a los sobrevivientes, a la memoria de las víctimas?

Como no lo hicieron, nosotros preguntamos por ellos. Y respondemos, quizás con inocencia pero con las ansias de verdad y justicia que aprendimos de quienes desde Memoria Activa luchan por el esclarecimiento de la causa AMIA desde hace 19 años.

¿Se habrán preguntado: ¿Y por qué no hacer un atentado en Argentina? Si la vida de una persona no vale nada, si sabés que contás con la complicidad de los tres poderes del Estado para el encubrimiento y tenés la seguridad de que hubo un atentado que quedó impune dos años antes.

Porque 85 no es sólo un número. Son historias, memorias, proyectos inconclusos y familias destruidas. Porque si el poder no nos defiende y no nos garantiza el derecho a la verdad y a la  justicia, vamos a organizarnos para hacernos escuchar, así como lo hizo MEMORIA ACTIVA en el ‘94 para asegurarse de que no pasara con la causa AMIA lo que pasó con la NO CAUSA del atentado  a la embajada de Israel.

¿Y por qué no encubrirlo, si proteger a gente poderosa tiene sus beneficios? ¿Y por qué no encubrirlo si tengo una corporación judicial que me cuida la espalda?  

¿Y por qué no seguir órdenes y armar una investigación basada en mentiras? Compro un testimonio, extorsiono testigos, filmo mis interrogatorios, invento culpables falsos y quemo evidencia.

Porque, EX-juez Galeano, era su responsabilidad. Usted era el encargado de investigar la causa y encontrar a los culpables. Pero no pudo engañar a todos: su accionar lo llevó a ser destituido y deberá rendir cuentas de sus actos delictivos ante la justicia.

Mullen y Barbaccia se habrán preguntado: ¿Y por qué no investigar sólo lo que nos conviene y lo que nos dice Galeano?

Porque los muertos no pueden hablar, y como ex fiscales de la Causa AMIA era  su responsabilidad hablar por ellos. Su decisión de participar en el encubrimiento convirtió nuestro derecho como familiares a ser querellantes, en una pesada obligación para que la causa no muera.

¿Y por qué no abusar de mi rol de referente comunitario priorizando mis intereses personales por sobre los de la comunidad judía, si total me van a seguir defendiendo? ¿Por qué no cruzar la Plaza de Mayo para pedirle perdón a Menem cuando familiares denuncian públicamente el encubrimiento?

Señor Beraja: porque no se deben hacer negocios con los muertos. Porque no solo traicionó la confianza de gran parte de la comunidad judía, usted vendió la sangre de las víctimas, traicionó a sus familiares y los valores del pueblo judío.

El Fino Palacios se habrá preguntado: ¿Y por qué no llamar a Kanoore Edul y avisarle que esconda todo porque estamos yendo para allanar su casa? No vaya a ser que esté implicado en la causa un sirio amigo de Menem.

Porque la justicia no puede estar condicionada por las relaciones personales del presidente de turno. La justicia debe hacer su trabajo, sin importar quién es amigo de quién.

¿Y por qué no juntarnos en la SIDE a brindar con vino Luigi Bosca, y cena para 12 personas, para festejar que metimos en cana a los policías de la bonaerense y de una vez por todas podemos cerrar la causa?

Porque no vamos a permitir que la causa se cierre con mentiras. Queremos verdad y justicia, sin importar qué intereses se perjudiquen. Queremos a los verdaderos culpables enjuiciados y condenados.

¿Y por qué no seguir apoyando al destituido juez Juan José Galeano? Si total, no nos presentamos a las audiencias en las que se decide si se puede volver a juzgarlo por el pago a Telleldín, y mantenemos nuestra postura de que en realidad él hizo todo lo que pudo para encontrar la verdad. ¿Y por qué no seguir negando la acusación a Beraja? Y de paso, le damos una medalla al Fino Palacios, y defendemos su nombramiento como jefe de la Metropolitana.

Porque los intereses de las instituciones judías y sus dirigentes no pueden anteponerse a la búsqueda de la verdad. No vamos a permitir que utilicen a los muertos para obtener rédito político. Es inconcebible que como querellantes en la causa encubrimiento actúen en defensa de los acusados.

¿Y por qué no enfocarnos solamente en los sospechosos iraníes, y a la vez oponernos a que se los pueda indagar? ¿Y por qué no usar el memorándum como una ficha más del tablero político nacional?  

Porque muchos deben necesitar dejar en un indefinido stand-by la causa principal AMIA. Desde hace 19 años se apunta contra Irán. Sin embargo, ante la posibilidad de tomarles a los sospechosos declaración indagatoria se generó un circo decadente. Los que confiaban en la investigación del fiscal Nisman se opusieron a la firma del memorándum. La mayoría de los senadores y diputados que se llenaron la boca con la causa AMIA no sólo demostraron no tener vergüenza, sino tampoco argumentos; sólo les interesó un macabro juego político. Una vez más usan la causa AMIA con fines espurios.

Si a 19 años del atentado existe la posibilidad de avanzar en la indagatoria de los sospechosos, ¿qué tenemos que perder? ¿Por qué negarnos la única opción que tenemos hoy de acercarnos un poco más a la verdad? Las circulares rojas no cayeron, y evidentemente el proceso no era tan beneficioso para Irán como se dijo, teniendo en cuenta que a meses de firmado aún no se ratifica.

Agregamos a todas las preguntas anteriores una nuestra: ¿por qué no inicia el juicio por encubrimiento? Sobre esta pregunta no hay ida y vuelta. Elevada ya hace años la causa a juicio oral, aún no hay fecha de inicio. Se dilata y se dilata. Queremos que los encubridores que firmaron decretos, sentencias, negociados, que se estrecharon las manos para sellar pactos de silencio, se sienten en el banquillo de los acusados y expliquen por qué hicieron lo que hicieron y por qué no hicieron lo que debían hacer.

¿Saben que es obligación del Ministerio Público Fiscal representar a las víctimas y defender los intereses de la sociedad? ¿Saben qué fiscales participaron de las audiencias relacionadas con la causa encubrimiento? NINGUNO. Ni Plee, ni Moldes ni Nisman. Todos AUSENTES. El gran interrogante es: ¿podrá la justicia juzgarse a sí misma?

Esta es una causa de interrogantes. Los que nos hacemos, los que se hicieron, los que se deberían haber hecho y los que nadie hace. Las respuestas, aunque utópicas e ingenuas, muestran los objetivos y  el accionar de MEMORIA ACTIVA a lo largo de los años. Nuestras expectativas apuntan hoy,  después de 19 años, a que se juzgue a los autores materiales e intelectuales del encubrimiento, que eligieron poner su esfuerzo en que nuestras preguntas queden sin respuesta.

Como jóvenes rechazamos la idea de vivir en un país sin justicia. Estamos a 19 años y no hay ni un solo preso por el atentado a la AMIA.

Creemos que la impunidad puede y debe borrarse de la historia argentina.

Muchos apostaron a que en estos 19 años de atentados a la justicia moriría nuestro reclamo.

Nosotros, los jóvenes que integramos Memoria Activa, somos la muestra de que la lucha por el esclarecimiento de la causa AMIA tiene como única fecha de vencimiento el día que se haga justicia.

JUSTICIA, JUSTICIA PERSEGUIREMOS.