MEMORIA ACTIVA


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Discurso de Memoria Activa – 2005

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El lunes 18 de julio de 1994, a las 9:53 de la mañana, en el centro mismo de la Ciudad de Buenos Aires, una bomba voló el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina, AMIA, provocando muerte y destrucción.

85 muertos, entre ellos Andrés,  padre de mis  hijas Débora y Astrid, Noemí , hermana de Adriana y Quique, Agustín, hijo de Norma y Jorge, Andrea hija de Sofía, Dora esposa de Salo, Sebastián hijo de Rosa, Abraham esposo de Aída, Marisa,  hija de Carlos, Silvana madre de Gaby, y más de 300 heridos y sobrevivientes como Humberto, Anita, Ana María, Silvina, Tamara, Alejandro, Luisa, Daniel; en definitiva innumerables familias destruidas y otras marcadas de por vida.

Dos años antes, el 17 de marzo de 1992, un atentado de similares características había volado la Embajada de Israel en nuestro país, dejando un número hasta hoy indeterminado de muertos y heridos.

Ninguna investigación seria  llevó a cabo la Corte Suprema de Justicia menemista para encontrar a los culpables y nada se hizo para prevenir futuras masacres.

Los familiares y amigos de los muertos en AMIA comenzamos a hacer lo que nadie haría por nosotros, por nuestros muertos y por nuestras familias; elegimos pararnos en esta vereda y no resignarnos, agrupándonos en Memoria Activa.  

Y conforme pasaban los días, las semanas y los años, y el shofar seguía retumbando cada lunes dentro de nuestras cabezas, al igual que la bomba, la vereda se fue ensanchando a nuestros pies, muchas veces sin darnos cuenta.

Y entonces caminamos por los Tribunales, por la Ciudad De Buenos Aires, por Córdoba, por Paraná, por Mendoza, por Bahía Blanca, por Rosario, por La Plata, por Ushuaia, y seguíamos siempre parados en la misma vereda.

Y después caminamos por Barcelona, por Uruguay, por México, por Washington, y seguíamos parados en la misma vereda.

¿Qué tenía esa vereda para atraparnos de ese modo?.

Tenía un camino que se llama  búsqueda de verdad.

Tenía una compromiso que se llama  justicia.

Tenía un hombro escondido que se llama  contención.

Tenía una luz que se llama  solidaridad.

Podríamos decir que tiene vida propia, porque muchos corazones laten dentro de ella.

Llevamos 11 años enfrentándonos  a asesinos sin nombre, a vivir con la vulnerabilidad que trae la falta de seguridad.  

Activemos la memoria.

La causa AMIA no tiene un solo preso real y de acuerdo a la sentencia del Tribunal Oral Federal Nº3 los únicos culpables que conocemos pertenecen o pertenecieron a los tres poderes del estado argentino.

El poder ejecutivo con presidentes como Menem, Duhalde o De La Rúa, con ministros como Ruckauf, Corach, Storani, Cavallo, con Secretarios de Estado como Anzorregui y  Antonietti.

El poder judicial con jueces como Galeano, Riva Aramayo, Bonadío, con secretarios como De Gamas, Velazco, Spina; con fiscales como Mullen y Barbaccia.

El poder legislativo con una comisión bicameral con integrantes como Soria, Cruchaga, Stubrin.

A partir de la sentencia del Tribunal Oral ya no caben dudas de  que fue el mismo Estado el que tejió los hilos de la impunidad para quedar libre de culpa y cargo y para que jamás lleguemos a la verdad.

Tras esta sentencia lo que empieza a caer es la mentira y la inmoralidad que caracterizaron la instrucción de la causa AMIA.

Activemos la memoria:

Desde MEMORIA ACTIVA obtuvimos que el juez Galeano fuese separado de la Causa AMIA y posteriormente juzgado por el Consejo de la Magistratura que hizo lugar al pedido de juicio político, hoy en trámite ante el Jury de Enjuiciamiento; y estamos convencidos que ya nadie puede tener dudas de la enorme cantidad de  irregularidades que cometió en la instrucción de la Causa AMIA, el futuro ex juez Juan José Galeano, uno de los responsable de que nunca sepamos la verdad.

Los familiares llevamos 11 años condenados, postergando nuestras vidas en pos de desenmascarar una justicia corrupta, adicta al poder e inoperante.

No sólo soportamos la muerte, soportamos también la impunidad.

Nos arrancaron a nuestros familiares y nos robaron la posibilidad de un futuro para nuestros hijos.

Era el Estado el responsable de brindarnos protección y a cambio de eso conocimos la muerte.  

Era la justicia la encargada de llegar a la verdad y a cambio de eso sus funcionarios se dedicaron a armar una causa en connivencia con los gobiernos de Menem, Duhalde y De La Rúa.

La impunidad que ha reinado en nuestro país ha sido ni más ni menos que una política de estado.

Los representantes del Gobierno del Presidente Néstor Kirchner, en nombre del  Estado Argentino admitieron en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA,  en marzo de este año, con motivo de la denuncia que hiciera MEMORIA ACTIVA junto al CELS y al CEJIL en el año 1999, su responsabilidad en el fracaso de la causa AMIA.  

Para nosotros este fracaso era claro desde el mismo día de la masacre.

El Estado Argentino ha fracasado en brindar prevención a sus ciudadanos.

El Estado Argentino ha fracasado en su obligación de impartir justicia.

Los representantes del Gobierno pidieron perdón a MEMORIA ACTIVA y a los familiares de las víctimas por este fracaso.

Ninguna solicitud de perdón, ninguna admisión de fracaso y responsabilidad podrán jamás reparar las pérdidas y el dolor.

Toda nuestra lucha por un futuro mejor no habrá servido de nada si el Estado Argentino, a través del gobierno de Kirchner,  no concreta todos los compromisos que asumió ante la OEA, y sin dilaciones.

Porque 11 años después no es suficiente la admisión de un fracaso.  Los estados deben tomar conciencia de sus acciones y deben hacerse cargo de las mismas.  Ya no alcanzan las palabras y los gestos.

Como ciudadanos argentinos estamos ejercitando nuestros derechos, y nos avergüenza y duele haber tenido que llegar a esta instancia, pero no fuimos nosotros los que elegimos tanta impunidad.

Y estamos convencidos que esta acción que hemos emprendido redundará en beneficio del futuro de todos los argentinos.

Podríamos llenar hojas y hojas de cosas que hemos hecho, de denuncias, de medidas que pedimos, de puertas que tocamos, de reclamos que no fueron escuchados, de exigencias que no fueron entendidas, de logros que tuvimos, de verdades que jamás callamos, pero ya hay mucho escrito sobre esto.

Por eso hoy, 11 años después, nos  permitimos  además hablar de otras cosas.

De sensaciones, de experiencias, de dolores, de crecimientos, de pesares.

Nunca nada nos fue fácil, teníamos ante nosotros un enemigo más que poderoso: la impunidad y el poder de adentro y de afuera. Y nos atacaron con todas las armas que pudieron, muchas fuertes y algunas no tanto. Pero no nos vencieron. Nuestros enemigos no contaban con que este  pedacito de vereda tan chiquito podía darnos tanto. Ellos son muchos y nosotros muy pocos. Estos es obvio porque si nosotros seríamos muchos la masacre de la AMIA no hubiese sucedido, ni la injusticia después, ni 30000 muertos antes, ni los indultos después. Tantas cosas no hubiesen pasado ni antes ni después.

Por eso tienen razón cuando dicen que somos pocos.

Los de  MEMORIA ACTIVA, por ejemplo, somos acusados, entre otras cosas, de ser pocos, “sólo representan  cuatro muertos” dice el abogado defensor del suspendido Juez Galeano  o la querella de la DAIA, y confían en que ese argumento les va a sostener la mentira y su vinculo con el poder.

“Sólo quieren dinero por eso luchan desde hace 11 años” aúllan.

“Quieren puestos políticos” dicen otros. Y entre palabras y palabras van cayendo uno a uno inmersos en su propias mentiras y bajezas.

En MEMORIA ACTIVA jamás tratamos ni intentamos representar  a todos. Nuestra intención no tiene que ver con los números, tiene que ver con un camino que elegimos para buscar la verdad y la justicia y nada más que eso.

De hecho creemos, que aquel 18 de julio de 1994 en la AMIA, sólo murió una persona, y es a esa persona a la que representamos. Se llama Agustín, o Noemí, o tal vez Andrés, o será Jacobo, o Elena o León o Norberto o tal vez Romina, o Sebastián, o Dora, o tal vez Andrea, o Abraham o tal vez Néstor o Marta

11 años después, desde esta vereda que hemos elegido,  seguimos repudiando los sustantivos:  CORRUPCIÓN, IMPUNIDAD, MENTIRA, ENTREGA, COMPLICIDAD, ENCUBRIMIENTO.

En MEMORIA ACTIVA no hemos tratado de representar el sustantivo MUERTE, lo hemos llevado dentro de nuestro cuerpo sobre esta vereda tan chiquita. Sólo eso.

Desde MEMORIA ACTIVA seguimos y seguiremos repudiando el sustantivo MUERTE y  a todos los otros sustantivos, verbos y actores que tienen que ver con ella.

Es por esto que decimos que:

El día que para los gobiernos valga más la vida de la gente que su propio poder, Será Justicia.

El día que los ciudadanos argentinos dejemos de pagar sueldos de funcionarios corruptos e irresponsables, Será Justicia.

El día que los jueces de la servilleta dejen de temerle a Menem y a Corach, Será Justicia.

El día que funcionarios ineptos no encuentren refugio en ninguna provincia del país, Será Justicia.

El día que la SIDE no maneje fondos reservados que puedan ser utilizados al servicio de gobernantes inescrupulosos,  Será Justicia.

El día que nuestra sociedad comprenda que no se pueda tener condenados a cualquier precio, Será Justicia.

El día que los barriles de cemento desaparezcan de las puertas de las instituciones judías, Será Justicia.

El día que el Colegio de Abogados juzgue la conducta ética de la Dra. Marta Nercellas abogada de Beraja y de la DAIA, Será Justicia.

El día que contemos con grupos especializados en catástrofes que salven vidas y preserven prueban para que no se repitan AMIA y Cromagnon, Será Justicia.

El día que la comunidad judía juzgue a los dirigentes que desde Beraja hasta acá nos traicionaron y vendieron, Será Justicia.

El día que los autores materiales e intelectuales de la masacre de la AMIA sean juzgados y condenados, Será Justicia.

El día que los encubridores y cómplices sean juzgados y condenados, Será Justicia.

El día que las palabras se transformen en hechos, Será Justicia.