MEMORIA ACTIVA


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Discurso de Memoria Activa – 2008

by mactiva with No hay comentarios

Dice el diccionario que un laberinto es “Un lugar formado por calles, caminos, encrucijadas, del que es muy difícil encontrar la salida”.

Después de 14 años somos casi expertos en recorrer laberintos y sin embargo todavía no encontramos la salida.

Ingresamos al laberinto hace ya 14 años, aquel 18 de julio de 1994, cuando no sólo arrancaban partes de nuestras vidas de una de las formas más violentas y terribles que pueda imaginar la mente humana, sino que además el “Estado Argentino” nos abría la puerta de ingreso a su guarida más perfecta, el laberinto de la impunidad.

Un laberinto de papeles y palabras. Un laberinto de discursos y denuncias. Un laberinto oscuro, lleno de calles y puertas espurias que se fueron cerrando una a una frente a nuestras narices. Nada más gráfico que ingresar al edificio que se erige a nuestras espaldas para saber lo que es un laberinto.

Sabemos que ninguna calle ni encrucijada de este laberinto fue creada al azar, cada una de ellas fue una construcción, pensada, planeada y organizada por cada uno de los constructores: empezando por los sucesivos gobiernos de turno, y terminando con todas las instancias gubernamentales y comunitarias que se replican mágicamente a imagen y semejanza de ellos.
Cambian los estilos, los grados de participación… pero el laberinto de la impunidad sigue en construcción.
Menem, al dar la orden de que no se investigara a Kanoore Edul y la consiguiente pista siria construyó la entrada al laberinto. Anzorreguy, Galeano, y el ex comisario Palacios, para ejecutar la orden de Menem, comenzaron la construcción de sus primeras calles.
No podían sostenerlo solos, el mundo los estaba mirando. Y entonces necesitaron conseguir cómplices para inventar culpables a través de la pista de los policías bonaerenses, para cerrar la causa AMIA.
Para poder hacerlo era necesaria la participación en el complot de los ex fiscales Mullen y Barbaccia, de los secretarios del Juzgado de Galeano, Spina, Velazco y De Gamas, de la Comisión Bicameral, del ex presidente de la DAIA Rubén Beraja, y de Telleldín, quien ya se encontraba preso por ser el último poseedor de la trafic que explotara en la AMIA.
El Juicio oral que se realizó desbarató esta “mentira oficial”.
La sentencia del tribunal dejó en claro que los policías no eran culpables de haber participado en la masacre en la AMIA. Pero aún no sabíamos por qué necesitaron construir la historia oficial.
Hoy, 14 años después, tenemos más en claro que el gobierno de Menem y sus cómplices tejieron esa mentira con el fin de cerrar la investigación de la conexión local.
El juicio oral contra los encubridores, que el juez Lijo debe elevar lo antes posible, deberá sacar a la luz cómo se tejieron estas complicidades.

Los gobiernos subsiguientes de De la Rúa y Duhalde sostuvieron la mentira y fueron negociadores junto a la dirigencia comunitaria para continuar con la impunidad.
El gobierno de Néstor Kirchner asumió inicialmente un compromiso con la causa AMIA reconociendo la responsabilidad del Estado Argentino por la falta de seguridad y por la denegación de justicia.

Para nosotros la responsabilidad del Estado no termina en el reconocimiento. El Estado debe cumplir con los compromisos internacionales que asumió ante la OEA, debe cumplir con los compromisos ante nosotros, debe plasmarse día a día en cada acción del actual gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en cada mensaje, hasta que la causa AMIA quede esclarecida, hasta que los asesinos intelectuales y materiales y todos los cómplices y encubridores vayan a la cárcel.

Lamentablemente este laberinto tiene muchas puertas de entrada y seguimos sin vislumbrar alguna puerta de salida.
Hoy, a 14 años, no hay un solo preso por el asesinato de 85 personas.
Hoy, a 14 años, no hay un solo preso por aquellos que quedaron heridos.
Hoy, a 14 años, no hay un solo preso por el encubrimiento que posibilitó no llegar a la verdad ni a la justicia.

La causa judicial que investiga la Masacre en la AMIA probablemente ya no tenga puerta de salida, quedarán embarradas en su piso miles de fojas pisoteadas que algún día serán sólo cenizas, como las pruebas. Quedarán en sus paredes dibujadas como espectros figuras casi humanas de terroristas, algunos con nombres, algunos con rostros y algunos con nada.

Y en el camino de tanta oscuridad, quedarán tal vez algunas pequeñas ventanas por donde respiren de vez en cuando nuestras esperanzas, nuestra lucha, nuestras voces, nuestras denuncias y nuestros deseos.

Y en medio de tanto laberinto, de tantos caminos recorridos para llegar a la misma encrucijada, de tanta ignorancia y confusión, de tanto maltrato y cansancio, miramos hacia arriba, y no hay techo.
Los constructores del laberinto de la impunidad aún no consiguieron construir el techo. Las paredes se multiplican día a día, año a año, pero aún no hay techo.
Nosotros seguiremos luchando para que no logren terminar de atraparnos.

Y por ese hilo de luz que se filtra es que hoy estamos parados aquí, todos, no sólo honrando la memoria de nuestros muertos, estamos aquí para honrar nuestra memoria y nuestras vidas y el modo en que elegimos vivirlas.
Estamos aquí porque aún creemos, porque en breve iremos a un juicio oral por el encubrimiento, y por más que tejan y tejan los hilos de la impunidad vamos a estar ahí, en la vereda de enfrente, trabajando por la justicia.

Hoy intentamos recrear en esta plaza un laberinto, uno que aún no tiene salidas, pero nunca se sabe, la vida es versátil y la impunidad no siempre triunfa.

Ahora les pido que escuchemos algunas estrofas de una canción compuesta por Luis Eduardo Aute. Es cierto que es una canción esencialmente de amor, pero ¿acaso existe algún otro motivo por el cual estemos aquí parados? Es el amor por los que no están, por los que estamos, el amor por una vida más digna y por un país mejor, por un país más justo y más democrático, por las utopías y las posibilidades de cambio.

Los constructores de la impunidad necesitaron esa guarida, y por eso crearon el laberinto, para que nada ni nadie los alcance.
Lo de ellos es guarida, y lo nuestro es esta plaza. Lo de ellos es guarida y lo nuestro es búsqueda, búsqueda de verdad y de justicia, porque sólo con verdad y justicia se podrá destruir el laberinto.