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Audiencia N°42 – 30/6/2016

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Hoy se retomaron las audiencias con público del juicio por encubrimiento y volvieron, también, los testigos que incluimos en la categoría “NMA” (No me acuerdo), haciendo referencia a la estrategia que utilizan para evitar responder sobre su labor y responsabilidad en la investigación del atentado a la AMIA.

En este caso, se trató de Marcelo Horacio Martín, un policía federal que hasta el día de hoy trabaja en el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA), creado en 1997.

Marcelo Martín -de unos 49 años de edad- contó que al ingresar a la DUIA en el año de su creación, no tenía ningún tipo de experiencia en terrorismo y que aún así fue designado para seguir las órdenes provenientes siempre desde el juzgado de Juan José Galeano.

“Llegaban oficios y nosotros hacíamos las diligencias correspondientes”, admitió y aseguró no tener, en ese entonces, ninguna hipótesis de investigación o haber analizado la información que obtenían. Es decir, eran simples ejecutores de las directivas del juez. Y, al parecer, lo siguen siendo en la actualidad.

Sobre lo poco que pudo o quiso recordar, Martín dijo haber investigado primero la pista de los volquetes estacionados uno en la puerta de la AMIA el 18 de julio de 1994 y otro en el domicilio de la familia Kanoore Edul. Esta línea de investigación comenzó días después del atentado y, de hecho, se realizaron allanamientos en dos domicilios de la familia de origen sirio libanés de estrecha relación con Carlos Menem.

En relación con esto, este juicio por encubrimiento debe probar la interrupción, por orden del ex presidente y con la participación del entonces juez Galeano y Hugo Anzorreguy (titular de la SIDE), de esa serie de pruebas que Marcelo Martín reconoció haber investigado recién cerca del año 2000, cuando Menem ya había dejado la Casa Rosada.

Sin embargo, a Martín no le resultó extraño, según declaró, revisar años después pruebas de 1994 ya que “sólo seguía directivas del juzgado”.

Con sus casi 20 años (con dos de interrupción en el medio) de trabajo en la causa AMIA, los abogados de Memoria Activa le preguntaron si consideraba que se habían realizado avances en la investigación o si su trabajo había aportado a la misma. Pero no supo contestar y retieró que no analizaba información, no accionaba por iniciativa propia y que tampoco tenía autonomía para hacerlo.

El caso de Martín es representativo de la displicencia y poca seriedad con la cual se ha investigado el atentado todos estos años. Más aún si se tiene en cuenta el ascenso de Martín a comisario y la poca preparación de los agentes que hasta el día de hoy desde la Unidad Antiterrorista deben “protegernos”. 

El testigo que no es imparcial

El segundo en ingresar fue un ex agente de la SIDE (cuyo nombre se mantiene secreto), quien ocupó hasta 1999 el cargo de subsecretario de Exteriores. Como  a todo testigo, previo a comenzar el presidente del Tribunal (en este caso Nestor Costabel) indagó sobre la imparcialidad del declarante y su relación con las partes involucradas. Fue en ese momento que el agente informó sobre una relación profesional que mantiene con uno de los imputados en este juicio, el ex secretario de Inteligencia Hugo Anzorreguy.

Según dijo, trabaja como abogado de Anzorreguy en causas civiles que le iniciaron ex policías bonaerenses por daños y perjuicios. Estos policías son los mismos que lo querellan por encubrimiento, ya que pasaron hasta ocho años presos acusados falsamente por el atentado.

La posición de Memoria Activa fue clara: de acuerdo con el Código Penal (artículo 244) el agente no puede declarar en este juicio. Subsidiariamente y en caso de que el Tribunal considere que sí puede hacerlo, el imputado Anzorreguy debe presentarse en la sala de audiencias para relevarlo del secreto profesional.

En esta misma línea, el Tribunal Oral Federal 2 ordenó pedir información sobre el estado de las causas civiles y, en base a esa información, decidir si admite o no el testimonio una vez relevado del secreto profesional por Anzorreguy. Esta resolución se espera para el próximo lunes 4 de julio.