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Audiencia N°55 – 6/10/2016

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En una larga audiencia del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA, declaró el periodista Román Lejtman, quien trabajó para el diario Página 12 en la cobertura de la investigación. Una de sus fuentes principales era Carlos Telleldín pero también, contó, obtenía información directamente del ex juez Juan José Galeano, los ex fiscales, de la entonces camarista María Luisa Riva Aramayo y otros funcionarios del gobierno, agentes de la ex Secretaría de Inteligencia del Estado, incluso de Hugo Anzorreguy y el ex presidente Carlos Menem.

“Si era un rumor, no lo publicábamos. La información venía de fuente directa”, aclaró Roman Lejtman cada vez le preguntaron de dónde había obtenido la información que, junto al periodista Raúl Kollmann, publicaban en el diario.

Primera negociación por el libro (fallida)

Una de sus fuentes principales, confirmó Lejtman, era Carlos Telleldín a quien había accedido a través de su abogado, Víctor Stinfale, conocido del periodista. De ahí que lo visitó en su lugar de detención y mantuvo, al menos entre 1994 y 1997, una relación fluida con el último tenedor conocido de la Trafic que habría explotado en la AMIA.

“Aproximadamente a principios de 1995 hablamos sobre editar un libro con un reportaje a Telleldín”, recordó. La propuesta la llevó Lejtman a la editorial Sudamericana con la que ya tenía una relación contractual. Pero la idea no avanzó ya que en una reunión que el periodista mantuvo con la directora de la editorial y Stinfale, éste último expresó el deseo de su defendido de cobrar 400.000 dólares por el libro. “Ni a García Marquez le pagaban eso”, ironizó.

Si bien, según Lejtman, no le había contado al ex juez Galeano sobre el libro, quedaba claro que la idea era conocida y formaba, además, parte de una puja por obtener la declaración de Telleldín, quien desconfiaba del juez y se negaba a hablar frente a él. “Galeano no quería que se publicara el libro porque tendría que haber sido una declaración en el expediente”, recordó y agregó “Por eso lo llamé para decirle que finalmente no había libro”.

Segunda propuesta de “libro” (fallida)

Cuando parecía que la cuestión del libro había concluido, Lejtman contó que recibió un llamado de un funcionario de Presidencia de la Nación, quien era una de sus fuentes de información. Se encontraron, recordó, en un restaurante de Puerto Madero y esta persona le ofreció 400.000 dólares para escribir ese libro “guionado” por el gobierno. “La plata no era para escribir un libro sino para que hiciéramos lo que el gobierno quería”, reflexionó después.

Según Lejtman, el conocimiento de este funcionario allegado al ex presidente sobre el libro, venía porque “Estaban todos los teléfonos intervenidos” e incluso agentes de la SIDE lo seguían y “llegaban antes a lugares de encuentro que coordinaba con la fuente por vía telefónica”.

Ese ofrecimiento que el periodista definió como “coima” y “acto ilícito” fue rechazado en el acto por Lejtman, quien decidió no revelar la fuente a pesar de los pedidos de las querellas y algunas defensas a excepción de los abogados de Rubén Beraja y Hugo Anzorreguy, quienes argumentaron en contra. Dado que se trata de un acto ilegal y no de la obtención de información de una fuente que puede -por derecho constitucional- no revelarse, se abrió la cuestión a debate y el Tribunal Oral Federal 2 deberá decidir si incita o no al testigo a decir el nombre del funcionario.

Por otro lado, el periodista puso en contexto la propuesta de “coima” con un encuentro que Menem iba a tener con la comunidad judía en Nueva York. “Querían llevar evidencia para mostrar que habían hecho algo. Me di cuenta que el gobierno iba a intentar pagar para mostrar pruebas”, explicó.

La tercera es la vencida: no hay libro pero hay pago

Caídas las dos primeras negociaciones por el libro, Telleldín se entrevistó con Riva Aramayo a través de quien se acercó más al gobierno. “Su discurso se había modificado. Estaba muy asustado y pedía condiciones como plata para irse del país y seguridad para su familia”, contó Lejtman.

Es ahí cuando, según se lee en las notas de Página 12 que Lejtman ratificó, desde el gobierno y la Justicia comenzaron a negociar con Tellledín una declaración que inculpara a los policías bonaerenses a cambio de 400.000 dólares. Esto, además, con el aval de la dirigencia comunitaria. En palabras del testigo: “Los tres acordaban con que declare Telleldín. La comunidad (judía) avaló la declaración y sabían que estaban negociando”.

Cuando le preguntaron nombres concretos, mencionó a Galeano, Beraja y Menem con una aclaración: “Nada se hacía si Menem no lo sabía”.

Específicamente sobre el ex presidente de la DAIA, Lejtman también confirmó todas las notas en las cuales brinda información acerca del conocimiento de Beraja de estas negociaciones y sobre una reunión que éste mantuvo con Stinfale al respecto.

La responsabilidad de Menem

“El gobierno nacional buscaba desviar la atención hacia la Policía de la provincia de Buenos Aires para evitar que se hable de su responsabilidad en el atentado”, dijo Lejtman en varias oportunidades, como conclusión de años de investigación. Su argumento, explicó, se basa en aquellas promesas que Carlos Menem le hizo a Libia (misil Cóndor), Siria e Irán (centrales nucleares) para que financiaran su campaña presidencial. “Como cuando asumió las incumplió y se alineó con Estados Unidos, hubo dos atentados”.

En este sentido, según el testigo, “El gobierno no quería que se relacionara una cosa con la otra y por eso desviaba la atención hacia la Bonaerense”, a lo que además se sumaba la interna política entre Menem y Duhalde, entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Por otro lado, Lejtman contó -según él “por prima vez”- que en una conversación con Menem en Casa Rosada, el ex presidente le dijo que “no tenía sentido” investigar a Nassib Haddad, quien era su amigo y estaba siendo investigado por ser dueño de la empresa Santa Rita cuyos volquetes aparecieron el día del atentado frente a la AMIA y en el domicilio de Alberto Kanoore Edul, también allegado a la familia Menem.

Según el periodista, las palabras del ex presidente fueron: “Les dije que lo dejen de investigar porque no había nada”.

En ese momento, aclaró el testigo, no le dio valor a esos comentarios que hoy confirman una decisión ilegal de desviar la investigación del ataque terrorista más importante de Argentina.

Anselmo Galeano

Aunque duró minutos, en esta audiencia también declaró un ex funcionario del Servicio Penitenciario Federal, Anselmo Galeano, jefe de la División Judicial de la unidad 2 del penal de Devoto en 1995, donde estuvo detenido Carlos Telleldín.

Si bien Galeano no recordó detalles sobre Telleldín y los funcionarios que lo visitaron, confirmó que existían libros de visitas donde se anotaba a quienes pasaban a la Dirección del penal, como es el caso de la ex camarista Riva Aramayo.

Por otro lado, sin embargo, el testigo dejó claro que no siempre se dejaban constancia de todas las personas que ingresaban. “Podía pasar por cuestión natural que funcionarios no quedaran registrados”, reconoció.