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Audiencia Nº65 – 1/12/2016

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El ex fiscal de la causa AMIA, Eamon Mullen se presentó hoy en el juicio por encubrimiento del atentado, a ampliar su declaración indagatoria sin contestar preguntar de los jueces o del resto de las partes.

Entre el público se encontraban allegados al ex fiscal que fueron a escucharlo o apoyarlo, entre ellos el ex abogado de la DAIA Luis Dobniewsky (testigo a favor de Juan José Galeano en el jury de enjuiciamiento que lo destituyó) y el entonces abogado de la AMIA, Juan José Avila.

Su relato, que duró todo el día, pareció, más que una declaración indagatoria, el alegato de la fiscalía en el juicio por el atentado. Aquel que se llevó a cabo entre el 2001 y el 2004 ante el Tribunal Oral Federal 3 y absolvió -en contra de la acusación del entonces juez instructor Juan José Galeano y los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia- a los policías bonaerenses imputados por el atentado.

Como si fuera la voz en off de un documental, el imputado leyó -con el permiso del Tribunal- toda su declaración, la cual incluía las pruebas que en su momento tuvieron en cuenta para imputar y detener a esos policías que hoy acusan a Mullen, a Barbaccia y a Galeano de haberlos privado ilegalmente de su libertad.

Contra los policías

Mullen dijo estar convencido hasta el día de hoy, tal como lo sostuvo en su indagatoria anterior, que el ex comisario Juan José Ribelli “es la conexión local del atentado” y trajo a colación como “pruebas contundentes” la herencia recibida por Ribelli previo al ataque a la mutual judía, su viaje a la triple frontera y el relato de dos testigos que recordaron -en su momento- haber visto camionetas Trafic en sus concesionarios.

“¿Era acaso necesario descubrir las transacciones bancarias entre Ribelli y los terroristas?”, preguntó el imputado y dejó entrever que no. No fue necesario para ellos ya que, al parecer, los datos mencionados eran suficientes para comprobar que la camioneta que habría explotado en la AMIA, la tuvo Ribelli.

Incluso, dijo que en sus declaraciones en este juicio, los policías mintieron en cuanto a las presiones recibidas en su momento para declarar contra Ribelli (realizadas por Galeano y sus enviados) pero que sí dijeron la verdad cuando estuvieron imputados por el atentado: “Ellos tenían una presión objetiva durante la investigación, por la magnitud de esta causa. Eso fue lo que los llevó a decir algunas verdades”.

Por último, también acusó al entonces comisario de haber desviado la investigación en varias ocasiones, una prueba más, según su defensa, de la culpabilidad de los policías.

Llama la atención que el planteo que hizo Mullen hoy, con tantas “coincidencias” que probarían la responsabilidad de los policías, no las haya incorporado en el pedido de detención que la fiscalía hizo en su momento. Pedido que consta de dos carillas.

Puntos de vista

Además de repetir la información ya incorporada a la causa, agregó algunos testimonios presentados en este juicio que, según él, sustentan su accionar durante la instrucción. Por ejemplo, mencionó que el policía del POC, Jorge González, había acusado a los bonaerenses de ser “delincuentes vestidos de policías”.

Ese mismo testigo, sin embargo, fue quien también admitió que no estuvo de acuerdo con la pista de la Bonaerense sino que Ribelli y otros fueron tomados como “chivos expiatorios” y que, incluso, al expresarlo abiertamente, fue separado de la investigación y enviado a Mar del Plata. Claro, que esa parte del relato fue omitida por Mullen.

La relación con el juzgado y la SIDE

Por momentos, el imputado intentó despegar a su fiscalía del juzgado de Galeano -sede de las irregularidades en la causa- pero cuidándose de no acusar al ex juez por el encubrimiento. “Tuvimos muchas discrepancias con el juzgado, que son comunes en las causas”, admitió y agregó sobre el delito que se le imputa (privación ilegítima de la libertad) que, en todo caso, el que ordenó las detenciones de los policías, fue Galeano.

Por otra parte, apuntó contra el POC (Departamento de Protección al Órden Constitucioanl) y contra el área de contrainteligencia de la SIDE y su jefe, Jaime Stiuso,  por haber hecho desaparecer casetes que contenían conversaciones relevantes entre policías bonaerenses y Carlos Telleldín. “¿Era causal que los policías Berreda y Bareiro hayan trabajado para la SIDE? Nosotros (los fiscales) no lo sabíamos porque no constaba en la causa”, expresó.

El pago

El ex fiscal se centró también en demostrar que la fiscalía no tenía idea alguna del pago de 400.000 dólares de fondos reservados de Inteligencia a Telleldín, al menos hasta que salió a la luz en el juicio ante el TOF 3. Pero, sin embargo, admitió que, en todo caso, ese pago era una prueba más de que la declaración de Telleldín contra los policías era cierta y, por lo tanto, también la culpabilidad de esos agentes: “Está claro que se le pagó para que dijera la verdad”.

En el final, dijo que su acusación está basada en una falacia y que los motivos para imputarlo son simplemente económicos y “políticos de público conocimiento”. Y agregó “No fuimos acusados por la querella de Apemia y la de AMIA/DAIA y eso explica que el resto de las querellas estén motivadas por razones extrajudiciales”.

 El lunes próximo 10.30 está citada a declarar como testigo Cristina Fernández de Kirchner.