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Audiencia N°68 – 19/12/2016

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El ex juez de la causa AMIA, Juan José Galeano amplió en esta audiencia su declaración indagatoria y le contestó a los jueces aquello que no había logrado responder en su presentación anterior. Pero a nuevas preguntas del Tribunal, ocurrió lo mismo: sin preparación previa, titubeos.

 

El destituido juez Galeano se presentó ante el Tribunal Oral Federal 2 después de finalizado el primer testimonio del día, el de un funcionario de Inteligencia cuyo nombre debe resguardarse así como el contenido de su declaración.

 

De su indagatoria anterior, le quedó pendiente al imputado responderle al juez Jorge Gorini acerca de los motivos de los pedidos de intervención y rápida baja de líneas telefónicas, en especial sobre el empresario sirio libanés Alberto Kanoore Edul (ligado a la familia Menem) y de Carlos Telleldín.

 

El ex juez, que para esta audiencia preparó respuestas, justificó el accionar diciendo que era la SIDE la que realizaba las escuchas y entregaba las conclusiones que decían, en su mayoría, “sin valor informativo”. Fue por eso -dijo- que, al no encontrar relación entre Telleldín y el empresario, se dejaron de escuchar sus teléfonos.  

 

Algunas de esas líneas fueron nuevamente intervenidas en 1995, acción que Galeano justificó, entre otras cuestiones, con la apertura del legajo 74. Éste se abrió por información que brindó el periodista Juan José Salinas en torno a los volquetes de la empresa Santa Rita ubicados en la AMIA y en el domicilio de Kanoore Edul.

 

También reiteró que otros teléfonos fueron reintrevenidos en el 2000 cuando se contrató más personal en el juzgado que profundizó las pistas.

 

A lo largo de todo su relato, Galeano intentó demostrar que “siempre que intentamos confirmar la pista (siria), se iba diluyendo” y que se puede apreciar el trabajo realizado en torno a esta línea con sólo ver lo “voluminoso del expediente”.

 

Dijo, además, que las querellas hablan de “una película que verdaderamente no existe” y que “hicimos todo mientras estuvo a nuestro alcance con la mejor voluntad”.

 

Entonces, el imputado hizo una pregunta retórica para encauzar su declaración hacia la política y al Tribunal que denunció en 2004 las irregularidades en la causa: “¿Cuándo empezó la vía muerta? ¿Quién dejó de trabajar en la causa AMIA?”.

 

Fue el TOF 3 -dijo- el que “vino a desarmar todo lo certero que había en la causa. Y miren, hoy se están confirmando algunas cosas que se sabían desde el inicio de la investigación”, en referencia al reciente hallazgo de la UFI AMIA respecto a la Trafic -ahora confirmada científicamente- que explotó en Pasteur 633. “Ya lo sabíamos”, exclamó y concluyó: “Hubo maniobra de destrucción de la causa pero no pasó por mi”.

 

Por si esto fuera poco, Galeano volvió a refugiarse en la “acusación K” y apuntó contra la ex presidenta que declaró audiencias atrás en este juicio. Dijo que sus dichos fueron mentirosos y dejó entrever que no fue casual que la llamaran a declarar como testigo en el juicio por el atentado (en 2003) un día después de que él haya sido separado de la causa que instruía.

 

Si no estudio, no apruebo

Como era de esperar, el ex juez aceptó sólo preguntas del Tribunal arriesgándose, nuevamente, a no tener respuesta en las hojas que siempre lleva consigo al estrado.

 

Fue Jorge Gorini, otra vez, quien lo incomodó respecto a la interrupción de los allanamientos a domicilios de la familia Kanoore Edul, en el marco de la “pista siria”.

El juez le preguntó si él ordenó que finalizara el operativo sin la revisión del domicilio de la madre de Kanoore Edul, a lo que el acusado contestó: “No lo tengo presente pero no hay una orden en el expediente. Eran días complicados. No lo recuerdo con precisión”.  

 

Gorini insistió: “¿Lo dispuso o no?.

 

“Si no está escrito es porque no lo dispuse. Es posible que nos hayan consultado pero no lo recuerdo bien”, repuso Galeano e insistió con el condicional: “Nos deben haber dado las explicaciones y las entendimos adecuadas. Es posible que nos hayan consultado. Incluso puede que hayamos estado en el POC”.

 

Para completar su respuesta, explicó también que en ocasiones similares el criterio que manda es el policial y que él lo respetó.

 

Con otra pregunta del juez Jorge Gorini ocurrió un titubeo similar, demostración de que el imputado necesita tiempo para preparar justificaciones de su accionar (irregular).

 

En este caso, el magistrado preguntó por qué, si Galeano dijo no ser partidario de convocar a testigos de operativos a declarar a su juzgado, no utilizó el mismo criterio a lo largo de la investigación. El ejemplo que dio Gorini fue que no se llamó a quienes participaron de los allanamientos al domicilio de Kanoore Edul, pero sí a quienes aparecen en el acta de secuestro del motor encontrado entre los escombros.  
Sorprendido y poco preciso, el imputado dijo sin datos objetivos que en el segundo caso, obró de esa manera por tratarse del arma homicida.