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Audiencia Nº72 – 9/2/2017

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En la audiencia 72 del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA declararon dos personas que podríamos a esta altura llamar “imputigos”, una figura penal inventada por el entonces juez de la causa Juan José Galeano, quien trataba a los involucrados como imputados o bien como testigos, según le convenía en ese momento. Este manejo espurio del ex juez, acompañado por los entonces fiscales, demuestra también por qué estamos, a más de 22 años del atentado, juzgando a los encubridores y no a los autores del atentado.

 

El caso de Miriam Salinas es un claro ejemplo: por su estrecha relación con la pareja de Carlos Telleldín, Ana Boragni, Salinas fue detenida cuando salió corriendo tras el patrullero que se llevaba a su esposo preso por el atentado el 2 de octubre de 1995.  “Habían cortado la calle y estaban los medios. Eran las 7 de la mañana y casi que tiraron la puerta abajo unos cien policías que revolvieron todo. A mi esposo lo tenían en una habitación y el pegaron”, recordó.

 

Primero, según dijo, la llevaron a una comisaría y luego a una unidad de mujeres siempre incomunicada y sin posibilidad de higienizarse o comer por al menos dos días. Después, fue trasladada “colgada de las esposas” junto a su marido Pablo Ibáñez a los Tribunales de Av. Comodoro Py, donde pasó dos noches hasta que la liberaron.

 

La estadía en Tribunales

“Yo estaba muy alterada porque me estaban haciendo cargo de la voladura de la AMIA. Me descompuse y no paraba de llorar”, contó y mencionó que el entonces juez se hizo presente y la maltrató al mencionarle las conversaciones telefónicas que ella mantenía con Boragni, cuyo teléfono estaba intervenido.

 

Sobre Telleldín, le contó al juez lo que sabía: “el día del atentado estaba en el taller con Ana (Boragni) que contó que Telleldín estaba desesperado en la cama diciendo que unos hijos de puta le habían cagado la vida porque era su camioneta (la que explotó en la AMIA)”. En ese momento, reconoció Salinas, nadie le creyó “porque el Enano era un mentiroso”.

 

Para salir en libertad, expresó, debió firmar muchos papeles que le presentaron en el juzgado y consentir la colocación de cámaras ocultas de la SIDE en su casa, con las que filmó luego a Boragni, Guillermo Cotoras y Hugo Pérez, allegados a Telleldín y sus talleres de autos.

 

El ex juez también le ofreció pasar en cuestión de horas de imputada a testigo de identidad reservada, algo que aceptó sin comprenderlo del todo y por la recomendaciòn de Gustavo Semorile, su amigo y entonces abogado. “Yo no sabía la diferencia entre una declaración testimonial y una indagatoria. Nadie me explicó nada. Ojalá hubiera sabido”. Además, a preguntas de las querellas contestó: “¿Si me sentí presionada para aceptar eso? Y… mi marido estaba preso acusado por AMIA”.

 

La testigo recordó también al ex fiscal José Barbaccia, como quien le leyó una de sus declaraciones en el juzgado: “Él leyó algo muy largo y yo no alcanzaba a entender los términos jurídicos. Pero después de haber hablado de cosas banales, hicieron una historia de terror. Como que yo estaba contando cómo había explotado la AMIA. Todo armado era otra cosa. Me quedé helada”.

 

Bajo presión

Por otro lado, se le pidió a Salinas que aclare por qué sólo mencionó concretamente las presiones que sufrió y las condiciones de detención que vivió, en la causa encubrimiento (tanto en la instrucción como en esta audiencia) y no cuando declaró ante el Tribunal Oral Federal 3 en el juicio oral por el atentado y en el jurado de enjuiciamiento que destituyó a Galeano.  “En el TOF 3 hubo cosas que no expliqué por la presión. Nos habían culpado de cosas que igual iban a salir a la luz. Yo evité hablar del juez y fiscales como lo estoy haciendo ahora”, aclaró.

 

Además, dijo que Semorile le recomendó en ambas instancias “no recordar” y, en particular en su declaración ante el jury de Galeano: “Me dijo que me acordara que él era juez y no me tirara en contra. Sumado a esto -recordó- lo tenía a Galeano sentado al lado mio”. Aclaró también que la relación con Semorile, que era estrecha, se fue deteriorando cuando se empezó a dar cuenta que “Estaba con ellos. Era amigo del juez”.

Amia , dibujos 006

Otro “imputigo”

Guillermo Cotoras, un técnico electromecánico que le arreglaba los autos a Telleldín y, según admite, colocó el motor de la Trafic que habría explotado en la AMIA, declaró por la tarde.

 

Como el testigo continúa imputado en la causa principal por el atentado, no fue mucho lo que pudo decir pero tampoco, al parecer, lo recordaba.

 

Sobre su detención por el atentado, contó que lo fueron a buscar del POC para que declare como testigo pero, tras ello, quedó siete días detenido. “Me obligaron a hablar. Me acusaban de 85 muertos y yo no tenía nada que ver”, dijo y agregó que en esa dependencia lo trataron muy mal: “me amenazaron con un arma y me pegaron”.

 

Cotoras también declaró como imputado ante el ex juez Galeano y se mostró confundido cuando se le preguntó por sus declaraciones testimoniales. En la causa constan ambas pero aclaró que siempre supuso que eran indagatorias.

 

Tampoco recordó su declaración de 1996 -tras el pago a Telleldín para que se involucrara a policías bonaerenses- donde presenta un cambio respecto de las anteriores: vincula a esos agentes con Telleldín y la camioneta.

 

Sobre presiones que podría haber recibido mencionó sin darle importancia a un encuentro de pasillo con los dos ex fiscales, quienes le ofrecieron ayuda con su hija epiléptica “si obtenía información sobre Telleldín”. También dijo que “las presiones es lo que pasó con esta causa, perder mi trabajo, los problemas con mis hijos…”.

 

Por último, Cotoras no reconoció su firma en muchas de las actas de ese entonces donde constan sus declaraciones, por lo que las querellas pidieron un peritaje caligráfico y, las defensas, que se presenten testigos de ese momento que puedan certificar sus declaraciones. Los jueces deberán decidir si lo admiten.

 

Para el próximo jueves está prevista la declaración de Ariel Nizcaner, dueño del taller de autos de Telleldín y de un ex agente de la SIDE.

 

*Eugenia Bekeris, integrante de Dibujos Urgentes en el Juicio de encubrimiento del Atentado a la Amia, Tribunales Federales de Retiro, 2015 – 2016.

 

 

Amia , dibujos 005