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Audiencia N°73 – 16/2/2017

by mactiva with No hay comentarios
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Dos testigos declararon hoy en la audiencia 73 del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA. El primero, un ex agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), quien relató, en más de dos horas, detalles acerca del pago de 400.000 dólares a Carlos Telleldín ordenado por el entonces juez Juan José Galeano. Su testimonio, sin embargo, por disposición de los jueces del Tribunal Oral Federal 2, no puede publicarse.

El segundo en prestar testimonio fue Ariel Nitzcaner, quien -mientras esperaba para ingresar a declarar- tuvo ataques de pánico y debió ser atendido por personal médico.

Una hora y media después, tras la habilitación médica, el testigo ingresó a la sala de audiencias y declaró durante una hora con ciertas dificultades para expresarse y comprender preguntas.

Pese a eso y al paso de los años, Nitzcaner contó acerca de su relación con Carlos Telleldín y su entonces pareja, Ana Boragni. previo al atentado. “Yo tenía un taller mecánico y él era cliente. Me traía autos para arreglar”.

En julio de 1994 -recordó- Telleldín le llevó una camioneta Trafic blanca para arreglar “con logos de un disc jockey que tuve que sacar junto a un revestimiento de madera”.  Según Nitzcaner, Telleldín le pagó 800 pesos por ese trabajo.

Ante preguntas de los abogados querellantes, recordó también la reacción del doblador de autos, cuando se supo que en el atentado se había usado una Trafic. “Telleldín preguntó sonriendo, irónicamente, ¿no habrá sido esa la camioneta que vendimos?”.

Tiempo después, el taller mecánico fue clausurado y Nitzcaner arrestado. “Primero fui a la comisaría de San Martín donde me interrogaron a la antigua, con una bolsa en la cabeza y después al POC, donde me trataron muy bien”, señaló y agregó: “Me imputaron homicidio en masa, presiones en masa y daños en masa. Después cuando quedé libre me cambiaron la caratula a encubrimiento de automotor”.

En el juzgado dijo no haber recibido maltratos ni presiones y resaltó su relación con los entonces fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia quienes -contó-  hasta fueron a tomarle declaración a su casa y comieron empanadas que hizo su madre: “Me decían que me quedara tranquilo que no iba a llegar a juicio oral. Me trataban bien, no como acusadores. Y yo quería colaborar con la investigación”.

Admitió, sin embargo, que con Telleldín no habló mucho sobre el atentado o no lo recordaba y que tampoco le preguntó acerca de quién había comprado la Trafic. “Sí me pidió que declarara que la camioneta estaba quemada pero yo dije la verdad. 85 muertos. Yo no podía mentir”, contó y recordó después que “tirotearon” la puerta de su casa, a modo de amenaza, cuando recién comenzaba el juicio oral por el atentado. 

“Al juez Galeano -dijo Nitzcaner- lo vi sólo cuando me dieron la excarcelación. Me miró con cara de odio y me llevó por delante empujándome con el hombro. Tenía bronca porque yo salía en libertad”.

Por último, sobre los policías de la provincia de Buenos Aires, aseguró que los conoció en el juicio oral y que no recordaba haber declarado que Telleldín lo visitara en su taller junto a un policía bonaerense (como consta en la causa).