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Audiencia N°79 – 16/3/2017

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Raúl Galván y Ana Sverdlik declararon hoy durante todo el día en el juicio por irregularidades en la investigación del atentado a la AMIA.

 

El primero, ex senador por la UCR, ocupó el cargo de vicepresidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Investigaciones de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, que sesionó desde septiembre de 1996.

 

Respecto al primer atentado, del cual se cumplen mañana 25 años, Galván mencionó dificultades de los legisladores de la Comisión para acercarse a la investigación: “La Corte Suprema tenía una actitud defensiva y dictó una acordada respecto a su poder sobre esa causa”.

 

Sobre la investigación del atentado a la AMIA, el testigo dijo que se informaban acerca de los avances a través de canales de comunicación con el entonces juez y, más asiduamente, con los ex fiscales, Eamon Mullen y José Barbaccia, ya que no accedían al expediente. En base a esa información, el testigo afirmó que no vio ninguna irregularidad y que los entonces fiscales “nunca manifestaron críticas o diferencias respecto a las líneas investigativas de Galeano”.

 

Tanto el ex juez como, “seguramente”, los ex fiscales -recordó Galván- se encontraban presentes en la reunión de emergencia celebrada con motivo de la sustracción de un video -que luego se hizo público- de la caja fuerte del juzgado. Sin embargo, no recordó detalles del contenido de ese video (donde se ve a Galeano negociar un pago con el imputado Carlos Telleldín) y afirmó no haberlo considerado irregular sino más bien “una prueba reservada” en el marco de la causa en la cual la Comisión “no tenía jurisdicción”.

 

Con esto, Galván se contradijo con otros legisladores que declararon en este juicio haber discutido, al interior de la Comisión, la legalidad de la grabación secreta y hasta evaluaron la posibilidad de recusar al entonces juez.

 

Además, no pudo explicar por qué de esa reunión por el video “de carácter reservado”  no se realizó una versión taquigráfica y sí se hizo cuando, por ejemplo, se entrevistó a Anzorreguy. “Posiblemente porque nos reunimos de urgencia y no se tomó la precaución”, improvisó.

 

El paso del tiempo lo llevó por momentos a confusiones temporales y le impidió también recordar qué preguntas le hicieron a Galeano tras la proyección del video o una reunión que la Bicameral mantuvo con Claudio Lifschitz, en la cual denunció serias irregularidades en la causa. Tampoco le sonaba haber trabajado con la llamada “pista siria”, salvo un informe que les presentó el periodista Juan José Salinas que no trascendió.

 

Sí mencionó un viaje a Brasil para hablar con el espía Wilson Dos Santos, a quien calificó de “fabulador”, a pesar de que advirtió -sin ser escuchado- que el atentado iba a ocurrir.

 

Las críticas

En cuanto al Gobierno Nacional, el ex senador criticó la “falta de voluntad política para investigar los atentados y reticencia a prestar ayuda al juez”. Dijo, además, que “la política exterior de Carlos Menem fue lo que motivó estos atentados: tenían contratos con Irán sobre la cuestión nuclear que se dejaron sin efecto en 1994. Tengo el convencimiento de que es una de las razones por las que nuestro país fue atacado”.

 

Se refirió también con dureza a la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado y a su jefe Hugo Anzorreguy, por no colaborar con la investigación y haber designado “sólo al dos por ciento del personal para la investigación”.

 

Además, dijo que la SIDE se negaba a brindar información sobre su presupuesto y acerca de sus miembros, muchos de ellos sospechados por él -que había integrado la CONADEP- de ser “fascistas”. Sin embargo, Galván no recordó haberse topado en la causa AMIA con el nombre del ex capitán del ejército, Héctor Vergez (hoy detenido por delitos de lesa humanidad), quien participó por orden de Galeano en aprietes a Telleldín.

 

“No lo recuerdo”

Ana Sverdlik, la segunda en declarar, se apoyó casi durante todo su relato en el paso del tiempo y su desconección de la causa y del país, ya que emigró en 2002, año en que dejó de ser apoderada de la DAIA en el juicio por el atentado. Pero de ello no habló porque fue citada para dar cuenta de su paso por el juzgado de Galeano -entre diciembre de 1994 y mayo de 1997- donde se desempeñó como prosecretaria.

 

“El monitor estaba en mi despacho”, afirmó al comienzo ni bien le preguntaron sobre las cámaras ocultas en la oficina de los secretarios Javier De Gamas y Carlos Velasco. Sin embargo, poco y nada recordaba sobre el contenido de las declaraciones o entrevistas grabadas ni de aquella que circuló por los medios de comunicación, en la cual no sólo se ve a Galeano negociar un pago con Telleldín, sino que aparece la misma Sverdlik a servir la bebida. “Yo ingresé en una filmación a dejar agua o café pero no recuerdo en cuál”, admitió.

 

Reconoció, por otro lado y en línea con varios testigos, que quien colocó esas cámaras fue personal de la SIDE y que muchos agentes concurrían al juzgado, como Patricio Finnen y Alejandro Brousson.

 

También habló de la falta de recursos y las largas jornadas de trabajo, razón de su renuncia: “No teníamos horario judicial. El juez se quedaba hasta tarde y nos turnábamos. Terminábamos como a las nueve o diez de la noche”.

 

Recordó también que las querellas concurrían al juzgado cada tanto pero que el entonces presidente de la DAIA, Rubén Beraja, visitaba al juez “por fuera del horario judicial”.

 

Por último, relató su experiencia de trabajo al lado del prosecretario Claudio Lifschitz, quien -aseguró- no le generaba confianza: “Nunca pude entender por qué estaba ahí una persona de inteligencia de la policía. Él lo sabe e incluso me dijo que yo le había puesto distancia”.

 

En lo cotidiano tenían “diferencias de principios”: “Lifschitz pensaba que el fin justificaba los medios. Decía por ejemplo que Telleldín se iba a quebrar si se secuestraba a la esposa y comentarios así. Pero no me consta que haya traspasado su pensamiento”. Tampoco escuchó, dijo, que el ex prosecretario le haya sugerido a Galeano pagarle al doblador de autos. “Del pago me enteré en el juicio”, afirmó.

 

Próxima audiencia

Claudio LIfschitz está citado como testigo por el Tribunal para que declare este lunes 10.30.

 

Para impedir este testimonio, como hicieron con el de Miriam Salinas, las defensas de los ex fiscales y la de Galeano se opusieron a que Lifschitz se presente “por riesgo de autoincriminación”, por haber participado de los hechos que son objeto de este juicio.

 

“Con ese argumento -afirmó Rodrigo Borda, abogado de Memoria Activa- habría que impedir también la presentación del resto de los empleados del juzgado, como la de Ana Sverdlik”, por haber sido partícipes de la investigación. La Fiscalía y las querellas adhirieron.

 

El Tribunal Oral Federal 2 comunicará su decisión el lunes a las 10 aunque se espera que acuerde con las querellas, lo que significaría que se mantiene coherente con el criterio ya aplicado a lo largo del juicio.