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Audiencia N°82 – 30/3/2017

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Una vez más Claudio Lifschitz se presentó a dar testimonio en el juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA, tal como lo hizo la semana pasada en dos ocasiones.

Pasadas las 10.30, antes de que el presidente del Tribunal Oral Federal 2 hiciera ingresar al testigo, el abogado representante de la querella de Memoria Activa pidió se provea a las partes de copias certificadas de las renuncias de los letrados Mariana Stilman y Ezequiel Strajman.

La gravedad del contenido de esas renuncias, expresó Rodrigo Borda, merece su publicidad y llevan a una preocupación de Memoria Activa respecto al direccionamiento que está tomando la querella que representa al Estado Argentino en este juicio. En las cartas presentadas al ministro de Justicia, Germán Garavano, que se adjuntan a las renuncias, se mencionan presiones y se plantea la posibilidad de que el Ministerio termine representando intereses opuestos a la búsqueda de justicia.

Esos planteos, explicó el abogado, implican además una violación del decreto 812/2005, donde el Estado se comprometió a mantener y fortalecer una unidad AMIA que persiga la verdad y la justicia. Y es también en este sentido que desde Memoria Activa impondremos las denuncias pertinentes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En los mismos términos Juan Manuel Ubeira, abogado de los ex policías, advirtió a los jueces acerca de su deber de velar por las partes y la observancia atenta del proceso.

Sumado a esto, el actual apoderado del Ministerio, Miguel Inchausti, se presentó entre las 10.30 y las 11.53, dejando así a la querella sin representación durante toda la audiencia que duró hasta las 16.

La declaración de Lifschitz
El primero en preguntar fue Ubeira, quien interrogó acerca de su conocimiento de coacciones a policías bonaerenses para que declararan contra el ex comisario Juan José Ribelli.

Lifschitz recordó a Alejandro Burguete, agente que quedó en libertad tras declarar en línea con el desvío de la pista hacia Ribelli. “No estuve en esa declaración pero sé que le hicieron ofrecimiento y se le dio un trato diferencial”, recordó.

También señaló al ex comisario Luis Vicat, como quien se relacionaba con los policías detenidos para obtener información. Casualmente Vicat, junto con la abogada de Burguete, Marta Parascándalo, están imputados en la causa encubrimiento, tramo que acaba de elevarse a juicio oral.

Luego fue el turno de los abogados defensores quienes repreguntaron acerca de todo lo que Lifschitz ya declaró en las dos audiencias que pasaron e intentaron deslegitimar su relato con poco éxito.

Los defensores de Juan José Galeano, por ejemplo, le preguntaron acerca de reuniones que mantuvo con Cristina Fernández de Kirchner pero Lifschitz negó haber hablado nunca con ella sobre el tema AMIA sino que lo hizo, al igual que con otros legisladores de la Unión Cívica Radical y del círculo de Elisa Carrió, cuando cumplió funciones de asesor técnico de Franco Caviglia. “De hecho a ella la denuncié en una oportunidad cuando me propusieron integrar una mesa de investigación son Situso, a quien yo había denunciado. No tengo compromisos con nadie”, aclaró.

Por otro lado, Valeria Corbacho, defensora de Rubén Beraja, se enredó en una discusión de diez minutos con el testigo en un intento fallido de desacreditarlo. Las preguntas apuntaban a conocer su método de trabajo y la forma en la que obtuvo los datos con los que construyó su denuncia.
También, como ocurre con muchos testigos que involucran al ex presidente de la DAIA con el encubrimiento, la abogada le preguntó si conocía el libro que la dirigencia comunitaria judía presentó denunciando irregularidades en la investigación. “Sí, había un libro parcialísimo, muy finito. Creo que habla de los casetes que faltaron pero no mucho más”, respondió.

El resto de los interrogatorios quedaron para el lunes 3 de abril, día en que Lifschitz seguirá declarando.