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Audiencia N°83 – 3/4/2017

by mactiva with No hay comentarios
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El ex prosecretario del Juzgado Federal 9, Claudio Lifschitz, siguió hoy con su declaración testimonial, en su cuarta presentación en este juicio por encubrimiento del atentado ante el Tribunal Oral Federal 2.

 

Las primeras dos horas lo interrogó la abogada del ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja, quien insistió en un libro publicado por la dirigencia comunitaria donde supuestamente denunciaron irregularidades en la investigación del caso AMIA.

 

“Me lo compré cuando salí de la audiencia pasada y lo leí el fin de semana. No hay una sola mención a la SIDE ni al juez Galeano. Sólo habla de la pérdida de casetes por parte del POC pero nada dice sobre los que perdió el sector 85 de la SIDE y eso está en la causa así que la DAIA lo sabía”, aseguró Lifschitz.

 

Agregó también que el libro llamado “La Denuncia”, y que la defensa de Beraja intenta presentar como prueba a favor,  no menciona el nulo análisis de las agendas del empresario textil allegado a los Menem, Alberto Kanoore Edul, ni la intervención de teléfonos de iraníes por parte de la Secretaría de Inteligencia cuyas constancias no aparecían en el expediente sino en un juzgado de Lomas de Zamora, que armaba causas a pedido de Hugo Anzorreguy.

 

“Todo eso Beraja lo sabía. Incluso recuerdo que Cichowolski me preguntó en dos ocasiones cómo iba la causa de Santamarina (juez de Lomas de Zamora) y me dijo que prestara atención. Él sabía que yo iba con Roberto Dios a la SIDE a ver esa causa”, contó.

 

Lifschitz afirmó también que todas las irregularidades que él recuerda, eran conocidas por todos en el juzgado y se prestó, en ese sentido, a participar de careos con sus ex compañeros.

 

Otros defensores lo interrogaron sobre el proceso que se seguía cuando desde Inteligencia entregaban las grabaciones de escuchas al juzgado de Galeano: “El tema de los casetes era un total descontrol. Hasta se les pegaba cinta y cuando se la sacaba, se rompía el casete”, contó.

 

Además, dijo, las bolsas de casetes estaban desparramadas por las oficinas y se guardaban desorganizadamente en un armario. “No había ningún seguimiento del contenido de los casetes. Tampoco se hacían cuadros de contacto”, explicó.

 

La responsabilidad de la SIDE

Si bien el testimonio rondó sobre los temas ya mencionados en audiencias pasadas, Lifschitz volvió a ser enfático respecto a la responsabilidad del organismo de Inteligencia en el atentado: “Tenían una célula dormida infiltrada y se les había ido de las manos. Después de eso fue todo un desastre: hubo decisión de no investigar y complicidad política y judicial que facilitó que no se sepa nada”, expresó. Y agregó que esa información se compartía al interior del juzgado y por parte de agentes de la SIDE y un comisario.

 

Además, dijo que el sector 85, que manejaba Jaime Stiuso, formó parte del seguimiento a iraníes con anterioridad al atentado, lo que se quiso ocultar después: “Sabían que Rabbani tenía la camioneta y le habían sacado fotos en Jet Parking”, advirtió Lifschitz y le sumó casetes de escuchas telefónicas que borraron y las causas paralelas que tenía el juez Santamarina.

 

Años después de su paso por el juzgado, cuando trabajó como abogado para el ex SIDE dueño de prostíbulos Raúl Martins, Lifschitz dijo que el mismo Martins le pidió que cambiara su testimonio contra Carlos Corach, a quien involucraba con irregularidades en la causa AMIA. “Me dijo que le debía una de cuando Stiuso le había pedido que me colocara”, dijo en referencia al deseo, según él, de Stiuso de atentar contra su vida.

 

Su testimonio continúa recién el 20 de abril debido a asuetos por festividades religiosas.