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Audiencia N° 84 – 20/4/2017

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Finalmente concluyó hoy la larga declaración testimonial de Claudio Lifschitz en el juicio por irregularidades en la investigación del atentado a la AMIA, que tiene al entonces juez Juan José Galeano, a Hugo Anzorreguy y a Carlos Menem, entre sus trece imputados.

 

Cinco audiencias duró en total la presentación de Lifschitz, quien repasó con buena memoria todas y cada una de las irregularidades que vivió cuando trabajó -entre 1995 y 1997- como prosecretario en el Juzgado Federal 9.

 

Si bien en las semanas anteriores se explayó en cada tema acerca del cual los abogados lo interrogaron, en esta última ocasión logró ampliar algunas cuestiones de importancia.

 

En primer lugar, preguntado acerca de si le constaba quiénes, según la Secretaría de Inteligencia del Estado, habían cometido el atentado, respondió: “Tanto Alejandro Brousson o Pinocho (Luis González) de la Sala Patria de la SIDE decían que había una operación controlada de infiltración de una célula iraní y que por una mala decisión política de retirarse de esa célula dormida, ocurrió el atentado”.

 

Cuando se le pidió mayor detalle, Lifschitz aseguró que la “decisión política” de abandonar la célula fue del entonces presidente Carlos Menem, quien lo ordenó tras conocer esa operación.

 

“Ahí es cuando la Trafic se les pierde”, aclaró y explicó que él mismo investigó lo ocurrido con la camioneta que se dejó de seguir cuando desapareció de Jet Parking. “Después de hablar con todos los que tenían autos estacionados ahí, concluimos que se había retirado la Trafic antes del sábado al mediodía. Y como la perdieron, al parecer la buscaron con los helicópteros, que según testigos sobrevolaron la AMIA la noche anterior al atentado”.

 

Esto también resulta coherente, dijo Lifschitz, con la denuncia que el agente de inteligencia brasileño Wilson Do Santos hizo en Milán anticipando el atentado. “Nunca se les podía haber pasado eso. La comunicación llegó pero claramente interfería la operación sobre la célula dormida que la SIDE tenía controlada con infiltrados”.

 

Toda esta operación, que incluye también la intervención de teléfonos de la embajada de Irán el día del atentado, es, en palabras de Lifschitz, “lo que se quiso ocultar con una causa armada. Después hubo un desorden total  y voluntario de la causa”.

 

Y además agregó, que al investigar el tema, surgió que esas líneas telefónicas del agregado cultural de la embajada de Irán y otros no estaban intervenidas por orden judicial, ni siquiera a pedido del juez Santamarina, quien -como relató en audiencias anteriores- ordenaba intervenciones a pedido de la SIDE y las ocultaba en causas paralelas a la de AMIA.

 

“Cuando la empresa Movicom informó sobre esos teléfonos, constaba el pedido de la SIDE pero sin oficio judicial. Según la cuenta que hice, son unas 65 mil horas de escuchas que fueron borradas o desaparecieron pero no fueron nunca incorporadas a la causa”, explicó Lifschitz.

 

Finalmente expresó que toda esta información que fue adquiriendo por dichos de agentes de la Sala Patria y la documentación que surgió de lo investigado por él y otros prosecretarios, se la comunicó al ex juez Galeano. “Todo le conté y me dijo que ya lo sabía. Ahí renuncié”.

 

El “Fino” Palacios

Previo a irse del juzgado, Lifschitz dijo que habló sobre el encubrimiento con su ex jefe en la Policía Federal, Jorge Palacios, quien para ese entonces comenzaba a participar de la causa AMIA al frente de la DUIA (Unidad Antiterrorista).

 

“Le conté todo y se asombró porque era amigo de Galeano. Me dijo que yo estaba equivocado sobre el juez, que iba a hablar con Galeano, y que seguro tomaría medidas”, recordó y advirtió que no lo volvieron a conversar: “Hubo silencio”.

 

También, dijo Lifschitz, le advirtió a Palacios que “se iba a meter en un problema porque era una causa armada” y que éste contestó: “no es mi problema, yo hago lo que me piden”.

 

El pago

Por último, a preguntas de las querellas, Lifschitz aclaró que el dinero de fondos reservados de la SIDE estaba ya a disposición del exjuez con anterioridad a la negociación entre Galeano y Carlos Telleldín, cuya grabación se hizo pública. Y que, justamente, el agente Brousson (Sala Patria) fue al juzgado el día de esa entrevista y vio por el monitor cómo se daba el acuerdo para luego facilitar el dinero.

 

A su vez, confirmó que también Marta y Gabriela, del sector 85 de la SIDE, tenían conocimiento acerca del pago a Telleldín.
El próximo jueves 27 de abril declaran dos testigos de identidad reservada por lo que la audiencia se llevará a cabo sin público general.