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Audiencia N°97 – 13/7/2017

by mactiva with No hay comentarios
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Con una nueva declaración indagatoria de Juan José Galeano, concluyó hoy la primera etapa del 2017 del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA. Sin embargo, la exposición del destituido juez instructor de la causa va a continuar tras la feria judicial durante, por lo menos, dos audiencias más.

 

La jornada se desarrolló de forma similar a las anteriores: Galeano inició la lectura preparada de su ampliación indagatoria, cada tanto agregó comentarios, en algunas oportunidades miró a los jueces y les habló directamente, llamó “mentirosos” a los testigos que declararon en su contra y trató de “fantasía” a la acusación contra él de las querellas y la fiscalía. También, como ya lo hizo en el pasado, se apoyó en una presentación de tipo powerpoint con diapositivas en este caso coloridas que se proyectaron en las pantallas de la sala.

 

El relato partió de los momentos previos a la declaración indagatoria que le tomaron a Carlos Telleldín el 5 de julio de 1996 y que fue grabada por la cámara oculta ubicada en el juzgado.

 

Galeano sostuvo primero que a Telleldín lo venían presionando tanto para que declare como para que no lo hiciera desde diversos espacios, y recordó que, según Telleldín, hasta un enviado del entonces gobernador Eduardo Duhalde lo presionó para que no declarara contra policías bonaerenses.

 

Pero el entonces magistrado, con la aprobación de la vieja SIDE, ya había negociado el pago de 400.000 dólares y se lo confirmó a Telleldín para que por fin declarara. Víctor Stinfale (abogado de Telleldín) entregó un escrito -dijo Galeano- que explicaba que su defendido no había declarado hasta ese momento porque quería seguridad para su familia y porque, para contar acerca de los policías, debía autoincriminarse en varios delitos.

 

El día de la declaración indagatoria llegó y, relató hoy Galeano, el último tenedor conocido de la Trafic comenzó a hablar una vez que el agente de inteligencia Molina Quiroga le entregó el teléfono celular. Así, a través de la confirmación de su pareja, Ana María Boragni,Telleldín se enteró de que el pago se había efectivizado.

 

En concreto sobre lo declarado ese día por el doblador de autos, el ex juez intentó demostrar que era todo cierto y que nada fue armado, como sostiene, por ejemplo, “El mentiroso de Lifschitz (secretario del juzgado), que les ha mentido en la cara” o la fiscalía  y las querellas, que “Han construido un sendero largo de fichas de dominó en el que, si se cae una, se cae todo”.

 

Durante un rato, más que relatar hechos, Galeano repitió con enojo que “La imputación (en su contra) es mentira”, que “Fue Telleldín el que señaló a los policías”, que “Nadie le indicó qué decir”, que “Hasta Stinfale intervino para convencer que el relato de Telleldín era verídico”. Y, advirtió por las dudas, “Si hubo algo en particular que no fue cierto, yo no lo sabía”.

 

También, siguiendo con su rol de víctima-héroe, se refirió a hechos que tuvo que pasar durante su trabajo al frente de la causa, como cortes de luz y ruido en los tribunales cuando llamó a indagatoria a los policías bonaerenses. “¿Ustedes se creen que la pasamos fácil?”, les dijo a los jueces Gorini, Perilli y Costabel. “No lo denuncié -explicó- porque no quise mostrar debilidad”.

 

Con un tono más calmo, el imputado volvió a mirar sus textos que guían su declaración y pidió se pongan en pantalla una serie de diapositivas con un gráfico de tipo torta de colores con catorce pruebas que, según su versión, sostienen la culpabilidad de todos los policías bonaerenses en el caso AMIA.

 

Sólo dos de esos puntos, sin embargo, se relacionaban directamente al atentado. El resto, y en ellos se extendió durante más tiempo, trataba de las múltiples extorsiones y negocios turbios que los agentes de la Bonaerense mantenían con Telleldín, quien reparaba y vendía autos robados.

 

Cuando llegó al título “entrega de la camioneta”, Galeano mencionó rápido que los policías se la habían sacado a Telleldín y que eso estaba probado por los dichos del mismo Telleldín en los diarios, declaraciones y en un manuscrito, y por los testimonios de su pareja Boragni y un colaborador del negocio de apellido Cotoras.

 

Incluso, reconoció el ex magistrado, “Se contó con datos que no permitieron constatar del todo la identidad de Ramón Martínez”, a quien Telleldín asegura haberle entregado la camioneta. “Mi sensación de hoy -reconoció- es que Telleldín siguió protegiendo a quien se llevó la camioneta o bien no tenía más datos”.

 

Al concluir ese tramo del relato, interpeló a las querellas: “Frente a toda la prueba que les acabo de mostrar, ¿Siguen sosteniendo lo mismo?. No se ha probado en este juicio que la declaración de Telleldín fuera falsa”.

 

Contra los jueces

De paso por los cuestionamiento a quienes lo acusaron, Galeano aprovechó para criticar nuevamente a Ariel Lijo, juez instructor de la causa encubrimiento, en  cuyo caso “El viento político pudo más que la seriedad”.  

 

Y, en el mismo sentido, habló de Jorge Rimondi, integrante de la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, sala que contribuyó al avance en la causa por encubrimiento, rechazando por ejemplo el sobreseimiento de los imputados.

 

En el caso del actual camarista Rimondi, Galeano buscó ensuciarlo dando a entender que intentó, cuando en 1998 era juez instructor, obstaculizar una investigación en la que casualmente Telleldín estaba implicado.

 

Una mano para Anzorreguy

Ya en el final de la exposición, el destituido juez habló del entonces jefe de la SIDE, Hugo Anzorreguy y trató de salvarlo. Lo mismo hizo en varias ocasiones de su indagatoria con los secretarios de su juzgado (Spina, Velasco, Pereyra y De Gamas), quienes actuaron, en palabras de Galeano: “Siempre bajo mis instrucciones”.

 

Siguiendo con la insistencia acerca de la veracidad de los dichos de Telleldín, el imputado sostuvo que Anzorreguy, quien aprobó el pago con fondos reservados de la SIDE, nunca podría haber sabido si los dichos del doblador de autos eran o no ciertos.

 

“Si yo no sabía que la declaración de Telleldín era falsa, mucho menos Anzorreguy”, dijo Galeano y admitió: “No tengo como probar que Anzorreguy sabía lo que yo no”.

 

En ese mismo momento casualmente el ex secretario de la SIDE estaba siendo revisado por peritos médicos pedidos por su defensa en este juicio, con el fin de ser declarado incapaz para permanecer en este proceso judicial y, en consecuencia, evitar ser juzgado.

 

A pesar de su pedido para quedar afuera de este juicio, según pudieron comprobar los abogados de Memoria Activa, el imputado Anzorreguy se mostró entero caminando con las dificultades propias de una persona de su edad.

 

El juicio continuará el 3 de agosto a las 10.30 con más presentaciones de Galeano y luego del resto de los imputados que quieran ampliar sus indagatorias.