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Audiencia N°103 – 31/8/2017

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Como la audiencia pasada, José Barbaccia ocupó la jornada del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA leyendo toda su declaración indagatoria y negando los cargos que se le imputan con un discurso sumamente reiterativo.

 

El ex fiscal de una de las causas más importantes del país a quien los jueces del Tribunal Oral Federal 3 echó, junto a su compañero Eamon Mullen, del juicio por el atentado, intentó todo el día probar específicamente que no tuvo conocimiento alguno de que el pago a Carlos Telleldín se haya concretado.

 

Dijo que, “al igual que las querellas y todo el país”, se enteró de esa operación que tramó la SIDE junto al ex juez Juan José Galeano y al doblador de autos Telleldín, durante el juicio, cuando los agentes de Inteligencia que participaron del pago declararon como testigos y contaron todo.

 

De esa manera, Barbaccia se posicionó a sí mismo a la par de las querellas en una investigación en la que, por el contrario, él y Mullen tenían una responsabilidad importante como representantes de la fiscalía.

 

La aparición del video

“No vivíamos en una burbuja ni nos fue indiferente el video”, dijo en referencia a la grabación que se hizo pública en la que se los ve a Telleldín y a Galeano negociar el dinero a cambio de una declaración contra policías bonaerenses, acuerdo que Barbaccia afirmó desconocer.

 

Sobre eso habló de forma reiterada e insistente durante todo el día, paradójicamente haciendo lo mismo que criticó de las querellas, a las que acusa de “repetir y repetir afirmaciones (sobre los acusados) para que sean consideradas verdades”.

 

Explicó que no hicieron la denuncia sobre la negociación grabada que Galeano mantuvo con el imputado porque “ya estaba hecha por otro fiscal” y, en el marco de esa causa que se abrió, los involucrados negaron que haya existido un pago.

 

“No podíamos plantear la nulidad (de la declaración de Telleldín) sólo en base a dichos de Lifschitz (prosecretario del juzgado que denunció el pago)”, justificó Barbaccia y volvió a decir que recién plantearon esa nulidad cuando tuvieron pruebas certeras del pago en el juicio por el atentado.

 

Al entonces prosecretario del juzgado de Galeano, quien denunció en reiteradas ocasiones las irregularidades e involucró a los ex fiscales, lo siguió mencionando para desmentir sus palabras y criticarlo por “fabulador”.

 

Sin embargo, según lo declarado hoy por Barbaccia, no todo lo dicho por Lifschitz le pareció mentira sino que se agarró de una afirmación del ex prosecretario y la usó a su favor: “Ni Lifschitz dijo recordar que yo haya estado presente durante la declaración indagatoria de Telleldín”, aquella en la que un agente de la SIDE le entregó un celular para que su pareja le confirmara la recepción del pago, señal de que podía comenzar a declarar, tal como previamente había acordado con el juez.

 

Algo similar ocurrió con el testimonio del ex espía Horacio Stiuso, a quien también trató de mentiroso la audiencia pasada y le fue útil en esta: “Stiuso tampoco sabía del pago. Era secreto incluso al interior de la SIDE”, afirmó Barbaccia como una prueba más de que nadie en su fiscalía tenía conocimiento de ese hecho.

 

Relaciones promiscuas

Por otra parte, el imputado contó acerca de las discrepancias que tenía con algunas decisiones del entonces juez Galeano. Lo relató con el fin de desmentir las acusaciones de haber trabajado “en bloque” y de forma promiscua con el juzgado. “Había independencia”, sostuvo cuidándose de aclarar que no estaba por ello criticando al juez ni denunciando un pacto entre éste y Telleldín.

 

Aun así, dijo que se opuso, por ejemplo, a lo convenido por Galeano y el vendedor de vehículos en cuanto a sobreseer a este último de algunos cargos menores no vinculados al atentado. Eso respondía, explicó el mismo Barbaccia que negó el pacto entre esas partes, a uno de los pedidos de Telleldín para declarar contra los policías bonaerenses.

 

También desmintió que los llamados registrados desde su teléfono a la SIDE hayan estado relacionados al pago, como sostienen algunas partes acusadoras: “Mi esposa trabajaba en ésa época para la SIDE. Hice decenas de llamados. Nada tiene que ver con el pago y esto responde al ánimo de venganza de los policías”.

 

Mensajes finales

La declaración preparada y guionada de Barbaccia concluyó con palabras dirigidas directamente a todas las partes, a las que miraba directamente al mencionarlas, pero de quienes no aceptó recibir preguntas (tampoco de las defensas o los jueces).

 

A los familiares “les digo que nunca les ocultamos nada y trabajamos desde el primer día por las víctimas”. También admitió que “Tal vez cometimos errores pero no delitos” y que “Ustedes saben que la prueba contra los policías no fue fabricada”.  

 

A los actuales fiscales los interpeló con un, “¿Ustedes no hubieran pedido la detención de los policías?” y concluyó con: “Si quieren justicia, Mullen y yo debemos ser absueltos”.

 

Pero eso no fue todo. Nuevamente con el polémico permiso del tribunal, el imputado reprodujo la grabación de una entrevista radial reciente a Laura Ginsberg, familiar de la organización APEMIA, en la que ella afirmó que aún sospecha de la participación de los policías en el atentado y habló de las pruebas que tenían sobre ello los ex fiscales.

 

Otra vez los magistrados Gorini, Perilli y Costabel admitieron, como parte de una declaración, un material no refutable donde hay un otro que habla (Ginsberg) sacado de contexto, a quien de hecho esos mismos jueces rechazaron como testigo cuando las partes lo pidieron. Las palabras de la querellante debieran haberse escuchado en la sala en una declaración testimonial que no se permitió, con la posibilidad de hacerle preguntas y pedirle aclaraciones, como sí ocurrió con el resto de los querellantes del juicio.

*Debora Kirnos, integrante de dDibujos Urgentes en el Juicio de encubrimiento del Atentado a la Amia, Tribunales Federales de Retiro, 2015 – 2017.