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Audiencia N°114 – 23/11/2017

by mactiva with No hay comentarios
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Una nueva audiencia del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA se llevó a cabo hoy en Comodoro Py ante el Tribunal Oral Federal 2. Una vez más, como desde agosto del 2015 cuando comenzó el debate, los presentes escucharon el cúmulo de irregularidades cometidas por los funcionarios judiciales a cargo de la investigación, autoridades del Poder Ejecutivo, fuerzas policiales y de inteligencia, que puestas todas juntas encajan en un perfecto tangram de impunidad.

 

En este caso, la fiscalía sumó otro tramo a su alegato final con el que intentan dar a conocer con detalle las responsabilidades de cada uno de los trece imputados en el encubrimiento.

 

Hoy fue el turno de uno de los principales encubridores, Juan José Galeano, quien con la participación activa de los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia y la decisión política del PEN, construyó una versión falsa de los hechos que apuntaba contra policías bonaerenses como quienes le habían quitado a Carlos Telleldín, extorsión mediante, la Camioneta Trafic que cargó los explosivos.

 

Como los dichos iniciales del vendedor de autos robados sobre quién se  habría llevado la camioneta no cerraban para armar esta hipótesis y terminar por desviar la investigación, la camarista María Luisa Riva Aramayo mantuvo conversaciones con Telleldín donde habló del respaldo de Carlos Corach y el ex presidente Menem de llegar al arreglo o habría consecuencias. Allí, según la fiscalía, se gestó la versión encubridora que retomó el ex juez Galeano después.

 

Los fiscales Roberto Salum y Miguel Yivoff dieron por probado en esta audiencia que Galeano compró con 400 mil dólares de la SIDE una nueva declaración a Telleldín y que ello surge con claridad de los dos videos que registraron las entrevistas informales. Encuentros de los que no se dejó constancia, no se llamó al abogado del imputado para que los presencie, y donde el exjuez como su secretario le mencionaron al acusado los nombres de los policías posiblemente invoclurados, algo totalmente violatorio de la norma procesal.

 

En la grabación se destaca que “Telleldín no identifica a los policías sino que el exjuez le señala las fotos y da los nombres”. Es decir, dijo el fiscal Salum, “el juez estaba aportando la información”.

 

Además, se puede observar en el video que Telleldín deja en claro que no conocía a los policías a excepción de Ibarra y que aportaría testigos “para que tengan por probado que Leal e Ibarra se llevaron la camioneta”.

 

La indagatoria pagada

La fiscalía también destacó que con posterioridad al pago con fondos reservados de Inteligencia, Telleldín declaró finalmente en la causa o al menos firmó una declaración. Sin embargo, señalaron los fiscales, el exjuez evitó mencionar allí todo aquello que Telleldín dijo desconocer, como los nombres de los policías y todas las contradicciones que se presentaban respecto de anteriores indagatorias.

 

En definitiva, según el Ministerio Público Fiscal, “Los miembros del juzgado ayudaron a Telleldín para que identificara a quienes participaron del hecho en contradicción con sus declaraciones anteriores”. Y, agregaron, “La nueva versión también chocaba con la charla entre Telleldín con el enviado del juzgado Vergez y con las charlas telefónicas del doblador de autos y allegados que los investigadores escuchaban”.

 

Sumado a todo esto, el fiscal expresó que desde el juzgado se filtró información falsa a la prensa que sustentaba la versión contra los policías, ocultando el pago y las contradicciones a la vista. “Sólo con este despliegue se pudo hacer esto”, concluyó Yivoff.

 

Más pruebas falsas

A pesar de dicho despliegue, la declaración comprada no alcanzaría para detener a los efectivos de la “maldita policía”, por lo que el juzgado se agarró de otros elementos, según la fiscalía, endebles para finalmente concretar las imputaciones. “Las pruebas tenían inconsistencias y aun así se tomaron como un relato unívoco, único”.

 

Para ello se tomó como concluyente la información sobre la presencia de celulares de Ribelli en la zona de la vivienda de Telleldín, aunque luego se supo no sólo que el ex comisario tenía muchas líneas a su nombre sino que la presencia en esa área se venía produciendo desde tiempo antes y continuó después. Esto encaja con la denuncia del propio Telleldín sobre las extorsiones a su persona.

 

También se les tomó declaración testimonial, como ya era habitual bajo el “Código Penal Galeano”, a tres testigos que aportó Telleldín para sustentar su versión comprada, quienes declararon bajo juramento al tiempo que estaban procesados en la causa principal por el atentado.

 

En el medio de esa búsqueda de pruebas, contaron brevemente los fiscales, se tomaron declaraciones testimoniales a policías que estaban siendo investigados por las extorsiones a Telleldín y se los coaccionó para que declararan que Leal, Ibarra y Ribelli se habían llevado la Trafic.  “Se nota -dijo Yivoff- cómo Galeano usó la causa principal y la artificial (causa Brigadas) para darles, cuando a él le convenía, acceso al expediente a los imputados policías”. De esa forma lograba presionar a los agentes que, sin acceso a la causa, desconocían su situación procesal.

 

A su vez, a pesar de que aparecían otros sospechosos y que el mismo Telleldín había aportado un nuevo nombre de quien se habría llevado la Trafic, los exfiscales y el entonces juez no profundizaron en aquello que no tenía relación con Ribelli: “El juzgado tenía trazada una hoja de ruta”.

 

El alegato continúa el lunes a las 10 en la sala AMIA, ubicada en el subsuelo de los tribunales federales.