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Audiencia N°127 – 12/3/2018

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La querella de Memoria Activa inició hoy la presentación de su alegato final en el juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA. Su oportunidad para explicarle a los jueces del Tribunal Oral Federal 2 por qué los trece imputados, desde Carlos Menem hacia abajo, son responsables “de habernos privado de verdad y justicia a las víctimas”. Y es por esa razón que Memoria Activa, en base a las pruebas existentes, pedirá condenas para todos los responsables de la impunidad.

 

“Es obligación del Estado proveer verdad y justicia, y también de investigar con seriedad. Y el Estado violó esa obligación causando un daño tan grande, que cabe pensar que es irreparable. Y eso es trágico”.

 

En este sentido, le dijo el abogado de la querella Rodrigo Borda a los jueces Gorini, Perilli y Costabel, no es posible aceptar el argumento que algunos imputados alegan para justificar lo ocurrido en la causa AMIA: la falta de preparación, conocimientos sobre terrorismo y recursos para investigar. Porque, explicó Borda, lo que los trece imputados hicieron “no lo hicieron por negligencia o ineptitud. La participación que les atribuimos es dolosa porque fueron actos deliberados. Por eso, no los acusamos por lo que hicieron sin querer sino por lo que hicieron deliberadamente”.

 

Todo el accionar delictivo de los imputados se sintetiza principalmente en el pago ilegal a Carlos Telleldín con dinero del Estado para que mintiera en su declaración contra culpables falsos y el desvío de la pista que vinculaba con el atentado a un allegado a la familia Menem. En esas operaciones participaron de manera activa el ex juez Juan José Galeano, los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, el ex presidente Menem, Hugo Anzorreguy y Rubén Beraja, entre otros, quienes construyeron, con todos sus delitos vistos en contexto, con “una maniobra global de encubrimiento”.

 

Dicha maniobra, explicó Borda, no sólo la ordenó investigar el tribunal que tuvo a su cargo el juicio por el atentado (2001-2004), sino que además la reconoció la Cámara de Casación y la Corte Suprema de Justicia. Teniendo en cuenta estos importantes antecedentes, “este tribunal tiene la posibilidad de hacer un aporte para reconstruir la causa”.

 

El escándalo del Ministerio de Justicia

Si del encubrimiento se ocupa este juicio y por tanto al alegato de la querella, no debe quedar afuera de la presentación el reciente escándalo provocado por el ministro de Justicia, Germán Garavano, al enviar a este juicio y a último momento a un abogado inhabilitado para pedir, desde la querella estatal, absoluciones a los imputados Mullen y Barbaccia y hacerle creer a los jueces que “condenar a los ex fiscales haría caer las alertas rojas contra los iraníes”.

 

Ese argumento, recordó Borda, es el mismo que durante el menemismo repetían los legisladores integrantes de la Comisión Bicameral de seguimiento del atentado cuando se difundió el video de la negociación del pago ilegal entre Galeano y Carlos Telleldín. “En ese momento decían que si no apoyaban a Galeano, la causa AMIA se caía. Ahora dicen que se cae la pista iraní si se condena a los ex fiscales. Es menemismo vintage”.

 

Lo ocurrido, sostuvo el abogado de Memoria Activa, “está a la altura de los escándalos institucionales que han marcado esta causa”, ya que con un alegato contradictorio y absolutamente inconsistente, improvisaron una defensa de quienes, al parecer, mantienen lazos estrechos con el Ministro. De aquí se desprende, dijo Borda, lo evidente: “hicieron este escándalo porque Mullen y Barbaccia son culpables”.

 

A este argumento se sumaron las denuncias públicas emitidas por el titular de la Unidad AMIA (¿o ya ex titular?), Mario Cimadevilla y la Coalición Cívica, al exponer el “amiguismo” de Garavano con los ex fiscales como “un hecho gravísimo”.

 

Este es un ejemplo de que el caso AMIA logra incluso que personas política e ideológicamente opuestas piensen lo mismo. Porque esta causa y la búsqueda de justicia “trasciende gobiernos y partidos políticos”.