MEMORIA ACTIVA


NOVEDADES

Audiencia N°154/155 – 23-30/8/2018

by Memoria Activa with No hay comentarios

Finalmente, los ex fiscales de la causa AMIA imputados por encubrir el atentado que debían investigar, terminaron de presentar su alegato final en el juicio por los delitos que cometieron en el caso que se lleva a cabo ante el Tribunal Oral Federal 2. Por supuesto, rechazaron todos los cargos que se les imputan: participación en el pago ilegal a Telleldín, privación ilegal de la libertad de los ex policías bonaerenses y coacción a una imputada/testigo.

Sentados en el banquillo de los acusados junto al ex juez federal Juan José Galeano, a Carlos Menem, a Hugo Anzorreguy y a otros encubridores, los entonces fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia cerraron, en voz de sus abogados, un alegato lleno de agravios a los familiares y a la fiscalía actual; con elementos sacados de contexto; y sorprendentes argumentos que supusieron a su favor los cuales, en realidad, son considerados delitos.

Un ejemplo claro de esto último, según dijeron hoy, es que el hecho de filmar en secreto a imputados y testigos consistía en una práctica “para que declaren en libertad”.

“Esas filmaciones son prueba en favor de mis defendidos pero (las querellas) tergiversan todo y lo usan como prueba en contra”, sostuvo el defensor oficial.

Amigos son los amigos

Así como ocurrió en audiencias anteriores en las que los asesores del ministro de Justicia, Germán Garavano, acudieron al público del debate oral y se abrazaron con los imputados ex fiscales aún considerando que forman parte de la querella estatal en este juicio, en esta jornada, los acusados también recibieron visitas y saludos de apoyo.

Se trata de Leopoldo Bruglia, recientemente ascendido a camarista federal, ex compañero tanto del juez Néstor Costabel (en el TOF 4), como, en algunos juicios, de Jorge Gorini, ambos jueces que integran el tribunal de este juicio por encubrimiento.

Sin mucho comentario que agregar a este tipo de acciones, diremos que Bruglia es un integrante importante de la justicia federal quien actúa además en la causa principal AMIA.

En definitiva, si todo esto no representa una muestra de apoyo clara -y carente de todo pudor- desde la corporación judicial a quienes, aún tras su delictivo accionar como fiscales siguen perteneciendo a ella para que se firme su impunidad, entonces ¿qué es?

Y más aún -insistimos- ¿qué es esto sino un signo de que la acusación contra Mullen y Barbaccia es certera y contundente? Queda claro: son culpables.