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Audiencia N°157 – 13/9/2018

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El juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA continuó hoy con los alegatos de los imputados. En representación tanto del ex subsecretario de inteligencia, el vicealmirante Juan Carlos Anchezar como de la entonces pareja de Telleldín, Ana Boragni, expuso el defensor oficial Enrique Manson. Su alegato seguirá el próximo jueves a las 10.

Ante el Tribunal Oral Federal 2, el abogado comenzó su presentación con planteos generales sin entrar en el delito de peculado que se le atribuye a Borgani ni de los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad y falsedad ideológica, que se le atribuyen a quien fue el segundo de Hugo Anzorreguy en la vieja Secretaría de Inteligencia del Estado.

En concreto, la defensa pidió la absolución para sus defendidos en base a la “prescripción de la acción penal” y a que no pueden considerarse válidas las pruebas en contra de los imputados. Para argumentarlo, Manson explicó que las escuchas telefónicas realizadas a Boragni y el material obtenido de micrófonos ubicados en el domicilio de Anchezar no fueron pedidos por ningún juez y que no es posible obtener elementos de un proceso que, a su parecer, tuvo “dos formas paralelas de investigar que no son compatibles: la judicial y las del servicio de inteligencia”.

“¿Cómo es que se instalaron micrófonos en la casa y despacho de Anchezar? ¿Dónde existen constancias de que algún juez conocía estas circunstancias? ¿En qué acta está documentado el lugar, fecha, causa y quién lo hizo?”, cuestionó el abogado en relación a, por ejemplo, conversaciones grabadas que se descubrieron de Anchezar con el iraní Mohsen Rabbani, uno de los principales sospechosos. Sostuvo además que la fiscalía del juicio tomó información de esas escuchas sin “probar su valor y entidad para ser incorporadas a la causa”.

En el mismo sentido, dijo que la ex pareja del doblador de autos no estaba imputada en la causa AMIA principal sino que lo estaba Carlos Telleldín. Por lo tanto, explicó, “Boragni fue víctima de intrusiones ilegales y ninguna de las intervenciones telefónicas puede ser considerada válida. Ningún juez ordenó que se intervinieran sus teléfonos”.

Por último, agregó que el material tampoco puede usarse porque las cintas en las que se grabaron todas las escuchas no se encuentran en su formato original: “no fueron resguardadas debidamente”. De hecho, recordó, uno de los delitos que se juzgan en este debate oral es la desaparición de casetes con conversaciones telefónicas pertenecientes a la investigación del atentado.