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Audiencia N°160 – 9/10/2018

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Dos alegatos cerraron una nueva jornada en el debate oral y público por el encubrimiento del atentado a la AMIA: el del imputado Carlos Menem y el del ex subsecretario de la SIDE, Juan Carlos Anchezar. El juicio continúa el jueves con la presentación del ex espía Patricio Finnen.

 

Acompañado de su hija Zulemita y cinco abogados, el ex presidente y actual senador Carlos Menem ingresó este mediodía a los tribunales federales de Comodoro Py para presentar su alegato final en el juicio donde comparte banquillo con quien fue su secretario de Inteligencia, Hugo Anzorreguy, el ex DAIA Rubén Beraja (con quien mantenía una relación del tipo: “¿Qué hacés, Carlitos?) y el ya destituido juez federal Juan José Galeano, entre otros.

 

La presentación fue breve y carente no sólo de argumentos sino de toda demostración de sensibilidad por las víctimas del atentado, el que ocurrió bajo su gobierno y al que le siguió una irregular investigación que también, en sus primeros años, fracasó bajo su presidencia.

 

Coherente -reconocemos- con su habitual actitud, hoy Menem tampoco expresó consideración o respeto y ni cerca estuvo de asumir su responsabilidad en el caso. Como si los ataques terroristas, tanto a la AMIA como a la embajada de Israel, hubieran ocurrido bajo el mandato de otro.

 

Así, como si fuera un simple trámite, en tan sólo dos horas de alegato, su pequeño ejército de defensores se turnaron para pedirle a los jueces Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Costabel que rechacen los cargos que se le imputan: encubrimiento del ataque terrorista, abuso de autoridad, violación de los medios de prueba y de los deberes de funcionarios público por haber ordenado la interrupción de la pista que vinculaba al amigo de la familia Kanoore Edul con el atentado.

 

“No existe prueba que avale responsabilidad alguna de Menem”, sostuvo repetidamente el letrado Omar Daer, especialmente respecto a la acusación por el desvío deliberado de la pista de Kanoore Edul tras un llamado del entonces secretario de la Presidencia, Munir Menem, al ex juez Galeano.

 

Dicha comunicación telefónica, según las pruebas, se dio tras una visita de los Kanoore Edul a la Casa Rosada el día que los investigadores realizaban allanamientos en sus domicilios.

 

La estrategia de la defensa se centró únicamente en ese llamado y dejaron de lado otros elementos que surgieron en la causa.

 

Además, leyeron la declaración indagatoria que prestó el imputado hace aproximadamente diez años en la instrucción de la causa encubrimiento, en la cual le atribuyó al ex fiscal Alberto Nisman una suerte de confabulación con el Kirchnerismo. Esto en contra del relato de las otras defensas, como la de Galeano o los ex fiscales Mullen y Barbaccia, quienes sostienen que la causa fue creada por “los K” pero evitan mencionar al fallecido fiscal.

 

En ese escrito, Menem realizó también una amplia defensa del sospechoso por el atentado Alberto Kanoore Edul, allegado a su familia, y denunció discriminación, ya que -según él- se lo investigó “por su origen árabe y musulmán”.

 

Por último, con sorprendente liviandad, en un intento de demostrar que el ex presidente tuvo intención de colaborar con el esclarecimiento del ataque terrorista, la defensa dijo que Menem llegó incluso a otorgarle jurisdicción a la CIA y al Mossad sobre las fuerzas de seguridad argentinas en el contexto de la investigación.

 

“Firmaba sin leer porque eran muchas hojas”

Previo al descargo del senador Menem, frente al Tribunal Oral Federal 2 concluyó su alegato la defensa de Juan Carlos Anchezar, quien ocupó la subsecretaría de Inteligencia comandada por Anzorreguy durante los primeros años de la investigación.

 

En concreto, el abogado del ex vicealmirante pidió por la absolución de Anchezar como partícipe del encubrimiento del atentado y el desvío de la pista Kanoore Edul. Y, para argumentarlo, dijo que el acusado “pudo haber cometido errores porque le pudieron haber hecho firmar documentos indebidos” y que “se sintió realmente mal porque muchas cosas no las entendía ni las conocía”.

 

Es decir, según la defensa, el segundo en la cadena de mandos de la Secretaría de Inteligencia del Estado de la República Argentina “nunca fue informado ni participó en ninguna reunión acerca del curso de la investigación del atentado. No recibía información ni estaba al tanto de nada”.

 

Por el contrario, Anchezar solamente “certificaba con su firma” los documentos confeccionados por el personal abocado al tema y no los leía debido a la gran cantidad de hojas. “De haberlo hecho, hubiese tardado dos años”.

 

Con tan poco verosimil afirmación, sumado a palabras de ”pena” de Anchezar por la  “riqueza y recursos de la SIDE que no servían para nada”, concluyó su presentación.

 

El próximo jueves 11 de octubre a las 10, será el turno de alegar del ex espía Patricio Finnen.