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Más encubrimientos descubiertos

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Ante la difusión de un audio de la exvicepresidenta en el que reprocha la actuación de la querella estatal en el juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA por no estar defendiendo a uno de los acusados, desde Memoria Activa expresamos nuestro total repudio a dicha maniobra y sostenemos nuestra denuncia pública, como ya lo hicimos durante el proceso judicial, respecto de los intentos de encubrimiento e influencia en los resultados del juicio a favor de los imputados amigos del gobierno de Mauricio Macri.

En dicha grabación, Gabriela Michetti le expresa a Mario Cimadevilla, entonces titular de la Unidad AMIA del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, su preocupación por la indagatoria del condenado ex fiscal del caso AMIA a quien llama solamente por el nombre de “José (Barbaccia)” y su descontento por la actuación del equipo de Cimadevilla en el juicio: “No estás actuando como nos dijiste. ¿Me podés explicar?”. No hay aquí ninguna justificación funcional que explique el mensaje de la ex vicepresidenta.

Queda claro que no se trataba de una mera diferencia de criterios sobre el manejo de la querella estatal en el juicio de encubrimiento por el atentado a la AMIA y, aun si así lo fuera, Michetti ni es abogada ni contaba con la competencia para intervenir en la actuación de esa querella. Es evidente que buscaban la impunidad de un amigo: “José”. Este actuar resulta coherente con el hostigamiento —a través del ex ministro Garavano y sus serviles—a los abogados de la Unidad AMIA que no acordaban con defender a los imputados amigos,  hasta hacerlos renunciar para reemplazarlos por otros quienes, careciendo de todo escrúpulo, terminaron desistiendo arbitrariamente de la acusación contra Eamon Mullen y José Barbaccia, tal como quería Michetti.

El hecho resulta sumamente grave y representa un claro intento del gobierno de Macri y Michetti para salvar de la condena a los ex fiscales. En definitiva, una prueba irrefutable del encubrimiento, lo que además refuerza la credibilidad de todos los testimonios que ya habían dado cuenta de esta circunstancia.

A pesar de estos actos encubridores, Mullen y Barbaccia fueron condenados fruto del trabajo de Memoria Activa, de los fiscales de juicio y algunas otras querella, y sin dudas también por el escándalo que suscitó oportunamente, cuando la querella estatal desistió de la acusación en sintonía también con la representación de la AMIA y la DAIA. Pero la condena del Tribunal Oral Federal N°2 a ambos imputados fue inexplicablemente leve, contradictoria y huérfana de argumentos de peso. Por eso otra vez nos surge la misma pregunta que el día de la sentencia: ¿Hasta donde llegaron las presiones del gobierno de Macri para procurar la impunidad de los delincuentes Eamon Mullen y José Barbaccia?

Aunque la denuncia que oportunamente presentó Mario Cimadevilla al respecto se encuentra archivada, es claro que ante la difusión del audio, más que nunca debe investigarse (no hay cosa juzgada  ni podría haberla tratándose del encubrimiento de “graves violaciones a los derechos humanos”) y sacar a la luz también qué compromisos asumió el mismo Cimadevilla ante el gobierno respecto al caso AMIA. 

Estos hechos no deben quedar impunes así como tampoco aquellos delitos cometidos por los ex fiscales del caso AMIA porque una condena leve como la del TOF 2 también es impunidad. 

Ahora la Cámara Federal de Casación Penal tiene la oportunidad histórica de hacer justicia y condenar con penas adecuadas a todos los responsables. No estamos haciendo una exhortación ingenua. No se trata de tener más o menos esperanzas en que alguna vez nuestras instituciones estén a la altura de las circunstancias. No suplicamos con candor que la justicia se digne a juzgarse a sí misma. Exigimos justicia con el énfasis de siempre y la convicción ciudadana de que sin justicia no tenemos destino como sociedad. Con vehemencia, una vez más, exigimos justicia. Nada más, pero tampoco nada menos.

“Justicia, justicia perseguirás…”