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Audiencia N°34 – 9/5/2016

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En esta audiencia del juicio por encubrimiento declararon como testigos los abogados Alberto Spagnuolo y Gustavo Semorile, quienes defendieron a Carlos Telleldín en el marco de la causa AMIA. En el caso de Semorile, también representó a Miriam Salinas y Pablo Ibáñez, allegados al doblador de autos y a su negocio, relación que les costó su detención por el atentado.

Los tres debieron, al comienzo de la audiencia, presentarse a relevar del secreto profesional a los testigos  de modo que pudieran declarar sin impedimentos.

 

Alberto Spagnuolo, el primero en presentarse, contó que sólo tuvo contacto profesional con Carlos Telleldín una vez que estuvo detenido por averiguación de antecedentes, previo al atentado, en la Brigada de Investigaciones de Lanús. Su socio, Gustavo Semorile representaba a Telleldín hace años y le pidió que lo asistiera ese día. 

 

Contó que cuando llegó a la Brigada, Telleldín reconoció que era inocente y que además los policías le pedían dinero para dejarlo en libertad. Ante una pregunta del fiscal, Spagnuolo aclaró que sólo tomó conocimiento de esa extorsión a través de Telleldín  y no por medio de los policías.

Avanzada la investigación por el atentado, en 1996, según recordó el testigo, Semorile lo llamó, luego de un tiempo de no verse, y le avisó que el juez de la causa AMIA, Juan José Galeano quería escuchar su versión de los hechos ocurridos aquel día en la Brigada de Lanús. “Me resultó extraño que me llamara Semorile”, admitió haciendo referencia a una forma poco habitual de citar a alguien a declarar en una causa.

 

Sobre la extorsión a Telleldín por parte de los policías dijo que Semorile le reconoció haber aceptado como forma de pago una moto y que los uniformados habían recibido vehículos. “Me contó que le tuvo que admitir eso al juez porque si no, iba a tener consecuencias peores”, recordó Spagnuolo dando a entender que Semorile fue por lo menos presionado para brindar esa información. 

 

Las insistencias

Ante el pedido de Galeano, Spagnuolo se presentó finalmente a declarar como testigo. Primero mantuvo una charla informal en una secretaría privada de Galeano, según pudo recordar el testigo. “Hablamos de la extorsión a Telleldín y fue muy insistente para que yo dijera que (Juan José) Ribelli había pedido el dinero”, recordó y explicó que eso no fue así y que en ningún momento cedió en línea con lo que quería el exjuez.

 

Esa insistencia se reiteró cuando, ya sí formalmente, los secretario de Galeano le tomaron declaración. “Velasco escribía el acta y me miraba mientras De Gamas me hablaba al oído y a Spina la tenía en la nuca. Fue muy incómodo”, opinó y agregó “Algunas preguntas eran más para un acusado que para un testigo y nada de eso quedó reflejado en actas”.

 

También hizo mención a que, al ver como se desarrollaban los hechos, quería desvincularse por completo de la causa al punto en que, ante el ofrecimiento de un colega, se negó a trabajar en la misma “Ni loco me meto en esta causa. Te trae más perjuicios que beneficios”. Como ejemplo mencionó la intervención de su teléfono, por orden del juzgado.

“No lo recuerdo”

Luego llegó el turno de Gustavo Semorile, un testigo pedido por Memoria Activa y otras querellas además de las defensas de los exfiscales y del exjuez de la causa.

 

Semorile no sólo había trabajado como abogado para Telleldín durante muchos años, incluso desde antes a 1994, sino que también declaró haber tenido una relación casi familiar con sus entonces clientes Miriam Salinas y su esposo Pablo Ibáñez. Sin embargo, a las preguntas que se le formularon sobre los procesos de detención de todos ellos contestó con un “no me acuerdo”. En especial, aquellas que hacían referencia a comportamientos irregulares por parte del exjuez o de su tarea como abogado. Como cuando, según admitió, le recomendó a sus defendidos Ibañez y Salinas que declararan como testigos de identidad reservada al tiempo que seguían procesados en la causa AMIA. Un accionar que no está permitido y fue, de hecho, calificado por el TOF 3 como irregular en la sentencia del juicio por el atentado.

 

Las únicas respuestas sin titubeos que se limitó a dar vinieron de la mano de las preguntas de las defensas, en referencia a si había recibido propuestas ilegales o presiones por parte de los actualmente imputados en el juicio. Como era de esperarse lo negó contradiciendo así el testimonio de su colega Spagnuolo, quien se acordaba con claridad los dichos de su colega.

 

Por problemas de disponibilidad de sala, la próxima audiencia se desarrollará el jueves 19 de mayo. Y se espera que declaren dos expolicías y un testigo participantes de los allanamientos a Kanoore Edul, en el marco de la llamada “pista siria”, abandonada por orden del imputado Carlos Menem.