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Audiencia N°54 – 29/7/2016

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Se llevó a cabo hoy durante todo el día una nueva audiencia del juicio que investiga irregularidades en la causa AMIA.. Primero, con la declaración testimonial de Roberto Dios volvió el famoso “no lo recuerdo” y, luego, se llevó a cabo la ampliación de la declaración indagatoria de Rubén Beraja, quien en su opinión, es una víctima del atentado y un “protagonista de la tragedia”.

El testimonio de Dios

Al comienzo de su testimonio, Roberto Dios dio detalles sobre su ingreso al Juzgado Federal 9 y el cargo que ocupó: “Ingresé en 1993 porque venía de familia judicial. Empecé a trabajar como auxiliar en la causa en el 95 y me quedé hasta 2006”, dijo el abogado que desde hace cuatro años se desempeña como comerciante en Asunción, Paraguay.

Luego contó que presenció numerosas declaraciones aunque “sólo para tipear lo que escuchaba”. Pero su importancia aquí pasa por una tarea específica que le fue encomendada cuando se instalaron las cámaras de grabación en el juzgado. Dios era quien manejaba esos equipos, cambiaba los casetes cuando se terminaban y los etiquetaba y guardaba en la caja de seguridad ubicada en el despacho de los secretarios Carlos Velasco y Javier De Gamas.

“Vino personal de la SIDE a instalar las cámaras. Vi cómo lo hacían por curiosidad y, como sabía usarlo, me encargué”, afirmó y describió el espacio donde se encontraban los equipos: “Era una oficina contigua a los despachos de los secretarios. Había dos videocaseteras, una pantalla muy pequeña y unos auriculares”. Esto, explicó, se repetía en un cuarto ubicado junto al despacho de Susana Spina.

Además, dijo que en esas oficinas trabajaban otras personas que tenían la orden de salir cuando las grabaciones se producían. “Sólo me quedaba yo. Por ejemplo Ana Sverdlik y Graciela Burzomi tenían que irse”, aclaró mostrándose por momentos a la defensiva cuando los abogados de las querellas querían ahondar en sus respuestas.

Entre las cuestiones que no recordó y que sí había mencionado en sus dos declaraciones previas a este juicio, se encuentra su afirmación respecto a haberle mostrado la grabación de la entrevista de Galeano a Carlos Telleldín del 1 de julio de 1996, a Rubén Beraja. En su momento Dios había dicho: “Recuerdo que una de las filmaciones se le exhibió al doctor Beraja. El doctor Galeano me dijo que preparara el video que se había filmado ese día y lo puse. Entró él con el doctor Beraja, lo prendí, lo vieron y después lo volví a guardar”.

La quema de videos

Cuando ese video -que después se hizo público por los medios de comunicación- fue sustraído del juzgado, según la acusación, el destituido juez Galeano ordenó destruir los videocasetes restantes. Esto fue hoy confirmado por Roberto Dios, quien en línea con el testimonio de Agustín Gamboa semanas atrás, reconoció haber quemado esas cintas “unas diez aproximadamente” en una casa en Zona Norte junto al ex prosecretario Gamba y al entonces secretario Velasco.

“No miré los nombres de los videos”, explicó Dios como si se tratara de una actividad más de su trabajo. “Supongo que no eran elementos de prueba”, agregó.

Por último, ante una pregunta de Rodrigo Borda, abogado de Memoria Activa, el testigo admitió que nunca escuchó hablar en el juzgado de un libro que escribiría el imputado Telleldín.

La declaración del nuevo “protagonista de la tragedia”

La segunda parte de esta audiencia 54 estuvo signada por el relato del ex presidente de la DAIA, aquí imputado por participar de las maniobras encubridoras que impidieron a familiares de las víctimas y a la sociedad toda saber la verdad y tener justicia.

Con el inicio de su declaración resumió el eje central de su argumento: ser una víctima más del atentado y un “protagonista de la tragedia”.

“Por momentos, me he sentido agraviado en lo afectivo porque percibo un monopolio del dolor”, empezó, en clara alusión a que no sólo los familiares de las víctimas tienen derecho a sufrir. Y siguió: “Me considero sobreviviente de la tragedia y reclamo mi derecho a ser respetado”.

Dado el sufrimiento, que según el imputado, le causó el atentado, contó que tuvo que acudir a terapeutas a los que terminó abandonando porque, en sus palabras, “ni el psicólogo entendía el dolor”.

Las disculpas que no fueron

Por otra parte, Beraja insistió fuertemente en contradecir los dichos del periodista Raúl Kollmann, quien en su declaración testimonial semanas atrás, había acusado al ex DAIA de formar, junto al ex juez y ex fiscales “un conglomerado”. También dijo que Kollmann mintió sobre una conversación que ambos tuvieron en la cual Beraja reconoció que “la comunidad debía pedirle disculpas a Menem”.

“Se pretende construir una imagen deformada de mi persona con literatura periodística. Un personaje insensible con actitudes antisociales, propenso a enredarse en trámites burocráticos”, se defendió.

Además, desmintió sin muchas pruebas que haya ido en 1997 a la Casa Rosada a pedir disculpas por los discursos de los familiares en el acto aniversario del atentado. “Nos citaron y fuimos a hablar con Corach. Nunca pedimos disculpas pero cuando salimos, los medios pusieron eso en el zócalo. Fue una operación de prensa”, denunció. En el video, aparece Beraja junto a Oscar Hansman, quien declara: “Vinimos a manifestar nuestra discrepancia con las ofensas realizadas al Presidente, a los ministros..”

Sus fuertes denuncias contra el gobierno por el atentado, dijo Beraja, las expresó públicamente en ese acto aniversario de 1997 en el cual los asistentes le respondieron con abucheos. “Tal vez no fue acertado mi discurso porque intelectualicé demasiado”, lamentó autocrítico y siguió: “En realidad yo le estaba hablando al gobierno y alertándolos de un tercer atentado. Pero como utilicé una cita de Primo Levi, nadie lo comprendió”.

¿Kollmann es el autor intelectual del pago a Telleldín?

En relación al pago al imputado Carlos Telleldín, el cual se realizó, según las defensas de los encubridores, a cambio de un libro que publicaría el doblador de autos, Rubén Beraja opinó: “Kollmann y Lejtman confundieron los roles cuando le producen el libro a Telleldín. Ese es el eslabón que me faltaba”.

Según la versión del ex DAIA, los periodistas tienen “una cuota de responsabilidad” en torno al libro y pago a Telleldín ya que, según él, “la iniciativa fue de ellos y después el Estado los desplazó y se hizo cargo del pago”.

La novedad: la causa está politizada

Beraja utilizó en reiteradas ocasiones el argumento de que su imputación se debió a “la politización de la causa”.

Para sustentar su afirmación, mencionó varias veces al doctor Pablo Jacoby, abogado de Memoria Activa en la causa principal AMIA desde el año 1997 hasta su fallecimiento un mes atrás, como instigador principal de la politización de la causa. Esto es llamativo, y hasta pareciera un acto de cobardía, dado que en su primera declaración indagatoria hace casi un año, Beraja no nombró con estas acusaciones a Pablo Jacoby.

Entre otras pruebas sobre su “política imputación”, mencionó el decreto 812/2005 firmado por el ex presidente Néstor Kirchner en el cual se reconoce la responsabilidad del Estado Nacional en la falta de seguridad, verdad y justicia en la causa AMIA. También presentó el video de la inauguración de las sesiones parlamentarias del 1 de marzo de 2015, discurso en el cual Cristina Fernández se refirió al imputado como “encubridor” y “vaciador de bancos”.

Sorprendente que para defenderse, Beraja haya incorporado su procesamiento en la causa del vaciamiento del Banco Mayo, actualmente en instancia de juicio oral.

Nos preguntamos: ¿Tan débiles son sus argumentos para defender su imputación, que debe recurrir a supuestos complots políticos en su contra que, por cierto, nada tienen que ver con el objeto de este juicio? Sí, su declaración de hecho siguió con un “Me condenan usando la cadena nacional”.

“El testigo más calificado”

Como si a su presentación le hubieran faltado perlitas, el ex presidente de la DAIA no dudó en enaltecer la figura del fallecido fiscal Alberto Nisman y marcar su posición respecto a la actuación del juez Daniel Rafecas.

Valiéndose de tuits de cuentas personales de representantes de Memoria Activa y alguna nota periodística, Beraja quiso nuevamente demostrar la “contaminación política” y la “doble vara” con la que se mueven los familiares. “Estoy tratando de luchar contra fábulas en mi contra”, declamó.  

Claro que para cerrar llegó “la novelesca muerte del fiscal Nisman”, relato interrumpido por la jueza Karina Perilli dado el desvío en la declaración.

No se olvidó de mencionar, sin embargo, que en su opinión, Nisman “hubiera sido el testigo más calificado acá”, en referencia a este juicio. Dejó en el olvido que fue, entre otros, el mismo Nisman quien lo acusó de encubrimiento.

Como dice el dicho, el pez por su propia boca muere.